22 Edición Semanal La transición energética global ha alcanzado un punto de inflexión en los últimos tiempos. Durante la pasada década, el debate se centró en metas climáticas, tecnologías limpias y compromisos políticos. Hoy, ese enfoque resulta insuficiente. El verdadero límite de la transición ya no es una ambición, sino la velocidad con la que el mundo puede convertir recursos minerales en un suministro responsable, continuo y socialmente aceptado. Y ningún metal expresa mejor esta tensión que el cobre. Las proyecciones más recientes indican que, a partir de este año, el mercado mundial del cobre podría entrar en una escasez estructural, debido a varias razones, en ese marco se estima un déficit de entre 150 a 350 mil toneladas en 2026. La razón es simple: la electrificación global, los vehículos eléctricos, redes de transmisión, energías renovables y su almacenamiento, centros de datos e inteligencia artificial, están impulsando una demanda a un ritmo muy superior a la capacidad de respuesta de la oferta. Analistas internacionales coinciden que la demanda de cobre podría incrementarse entre 70% y hasta 100% Por: Rómulo Mucho, exministro de Energía y Minas. La transición energética en su fase crítica: el cobre, minerales críticos y el nuevo poder de la minería Sostenibilidad
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