MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 581 / FEBRERO 2026 71 casi siempre resultaban fatales: quien ingresaba a un socavón difícilmente volvía a salir. La creencia de que la presencia femenina traía mala suerte, se pudo haber desarrollado, en realidad, como un mecanismo de protección, al excluir a las mujeres –y con ellas a su descendencia– del trabajo minero, preservándolas de aquel destino funesto. Esta exclusión en el subconsciente colectivo de los naturales consolidó la equivocada idea que lo femenino era sinónimo de lo prohibido y lo peligroso, capaz incluso de alterar el “orden” del mundo subterráneo. En el imaginario minero, la mina llegó a concebirse como un espacio masculino, regido por entidades como el muqui, que exigían respeto y obediencia y, en ese contexto de socavón, la presencia de la mujer simbolizaba una ruptura del pacto entre el hombre y la tierra. En fin… signo de los tiempos. La mujer minera en la realidad contemporánea Hoy, sin embargo, la figura femenina en la mina no solo comienza a quebrar siglos de supersticiones y silencios, sino también a reescribir la historia desde las entrañas mismas de la tierra. En cada jornada de trabajo, con cada paso firme en el socavón, su presencia encarna resistencia, dignidad y capacidad. La participación de las mujeres en la minería andina siempre fue real y constante, aunque invisibilizada. Lamentablemente, los nombres de aquellas pallaqueras pioneras quedaron fuera de los registros oficiales. Dejemos por el momento lo ancestral y lo anecdótico para adentrarnos en nuestra historia reciente: conocer y reconocer a la primera ingeniera de minas titulada en el Perú. De inicio, importa recordar que la enorme tuneladora que ahora recorre el subsuelo limeño para hacer más amable el tránsito de la ciudad lleva el nombre de Delia, en honor a la primera ingeniera de minas titulada en el Perú, pues precisamente fue doña Delia Tasayco del Pino, quien obtuvo esa distinción, y abrió un camino pionero en nuestra historia minera. Descubramos su historia. En las aulas de la Universidad Nacional de Ingeniería, en Lima en 1966, una joven llamada Delia Tasayco del Pino fue pionera en abrir el camino femenino en la ingeniería de minas, enfrentando un mundo que no estaba preparado para verla allí. Rodeada de varones, fue la única mujer de su promoción y, con su título 4. Al centro Delia Tasayco, franqueada por Elisa Zamfirescu y Justicia Acuña, las primeras ingenieras en el mundo, aunque estas últimas no mineras.
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