28 Edición Semanal El Perú enfrenta el riesgo real de dejar de ser un destino atractivo para la inversión minera formal. Con la reciente decisión de la Comisión de Energía y Minas del Congreso, que modifica el régimen de concesiones mineras aplicable a la minería formal –aquella que se somete a las obligaciones legales, solicita permisos y es una de las actividades más fiscalizadas en el país– se hace inviable el desarrollo de la cartera de proyectos. Con ello, se está dejando el camino libre a la proliferación de la minería ilegal, aquella que se ha convertido en la principal economía criminal, y que mira con expectativa la oportunidad que la propia ley le dará para seguir robándole al país con total impunidad. Sin ningún sustento técnico, y de espaldas a las opiniones del Ministerio de Energía y Minas y del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) la comisión sostiene que “todo el Perú está concesionado” y que existen “concesiones ociosas”. Una narrativa que se cae solo con revisar datos oficiales. Según el Ingemmet, solo el 17% del territorio nacional está concesionado a la minePor: Angela Grossheim, directora ejecutiva de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía*. ¿El fin es la formalización? Coyuntura * Publicado en el diario El Comercio.
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