30 Edición Semanal ría formal, existiendo un amplio espectro de territorio que puede ser solicitado en concesión para emprender proyectos formales de exploración y explotación minera, sin necesidad de invadir las ya otorgadas. Por su parte, la llamada “ociosidad” de las concesiones no hace más que reflejar el desconocimiento de los legisladores acerca de la debilidad institucional que impera en el sector minero, del enmarañado regulatorio, y de la complejidad técnica y operativa que caracteriza el desarrollo de un proyecto minero formal y sostenible. Obtener una concesión no significa que una mina opere al día siguiente si es que se trata de un minero formal. Es el inicio de un ciclo largo y altamente riesgoso que exige capital y años de trabajo, desde la exploración hasta la operación. Solo la prospección y la exploración pueden tomar mínimo 15 años.
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