33 AÑO 7 - Nº 309 / ABRIL 2026 para el 2030, con el fin de poder asegurar su suministro de minerales críticos. Eso significa que ustedes se están graduando en el momento exacto en que el mundo está buscando talento como el suyo. Sin embargo, hay algo aún más importante, ustedes no solo son ingenieros, son peruanos, provienen de un país que es una de las grandes potencias geológicas del planeta. Una nación que posee algunos de los depósitos minerales más importantes del mundo y se están formando en una universidad que lleva el nombre de un visionario peruano: Santiago Antúnez de Mayolo, un científico que entendió algo fundamental: que el conocimiento no existe para quedarse en los libros, sino para transformar el país. Esa es la responsabilidad que ustedes heredan hoy, porque la minería del futuro necesita algo más que tecnología, requiere liderazgo, ingenieros que entiendan de geología, pero también de agua; procesos metalúrgicos, pero también de comunidades; de productividad, pero también de sostenibilidad. La minería del siglo XXI no se construye solo con maquinaria, sino que se edifica con talento, ética y visión. Por eso quiero dejarles tres ideas para el camino que hoy comienzan. Primero: piensen en escala global, el talento ya no tiene fronteras. Un ingeniero formado en Áncash puede liderar proyectos en Perú, Canadá, Australia o Estados Unidos de América. El mundo necesita profesionales capaces de pensar en grande y ustedes están preparados para hacerlo. Segundo: nunca dejen de aprender. La minería está cambiando más rápido que nunca, ahora necesita automati-
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