MINERIA Edicion Mensual 584 | MAYO

MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 584 / MAYO 2026 38 fluido y fugacidad de gases (O2, S2), actuando como marcadores cronológicos en la exploración (Cernuschi et al., 2023; Osorio et al., 2024). En etapas profundas, las venillas Deep Quartz (DQ) documentan la exsolución inicial de fluidos a elevadas temperaturas bajo condiciones litostáticas (Rusk et al., 2008; Cernuschi et al., 2023). Tienen cuarzo masivo anhedral y escasa mineralización metálica. Posteriormente, las venillas tipo A, de cuarzo sacaroidal con calcopirita ± bornita, se vinculan a la alteración potásica principal e introducen el primer pulso de cobre de alta ley, coetáneas con halos EDM generados por fracturamiento hidráulico (Brimhall, 1977; Seedorff et al., 2005). Durante las etapas intermedias, asociadas a la estabilización del núcleo potásico, los fluidos residuales evolucionan química y térmicamente favoreciendo la concentración de molibdeno y la formación de venillas bandeadas de cuarzo-molibdenita (BMQ). Estas estructuras son características de niveles intermedios a profundos, como se observa en sistemas clásicos como Yerington (Dilles & Einaudi, 1992) y Chuquicamata (Ossandón et al., 2001), y cristalizan típicamente en un rango de ~400 a 550 °C (Mercer & Reed, 2013). De manera contemporánea o inmediatamente posterior, se desarrollan las venillas tipo B, que se distinguen por sus paredes rectas, un plano central de relleno con calcopirita + molibdenita y, fundamentalmente, por la ausencia de halos de alteración destructiva. Esta última característica refleja un estado de estricto equilibrio químico sostenido entre el fluido hidrotermal ascendente y la roca encajonante, la cual ya ha sido alterada previamente bajo condiciones potásicas estables (Gustafson & Hunt, 1975; Seedorff et al., 2005). La transición hacia las etapas tardías del sistema está marcada por el desarrollo de las venillas tipo C, que señalan el inicio del colapso hidrotermal y térmico. Estas consisten en fracturas rellenas predominantemente por sulfuros masivos, con escasa o nula presencia de cuarzo de matriz, lo cual responde a la drástica caída en la solubilidad retrógrada de la sílice durante el enfriamiento rápido del fluido por debajo de los ~400 °C (Monecke et al., 2018; Spencer et al., 2015). Desde el punto de vista paragenético, las venillas C corresponden a un ambiente de intermedia sulfidación dominado por ensamblajes de calcopirita ± bornita, donde la pirita se presenta de manera subordinada o vinculada a eventos tardíos de sobreimposición periférica (Spencer et al., 2015). Finalmente, el cierre del evento porfírico queda registrado por las venillas tipo D, caracterizadas por rellenos de pirita con intensos halos sericíticos de alteración fílica. Estas reflejan procesos de auto-acidificación del sistema, asociados a la desproporción hidrodinámica del SO2 y a la infiltración masiva de fluidos en régimen hidrostático abierto, marcando la desconexión del aporte magmático profundo y la transición hacia condiciones epitermales someras (Seedorff et al., 2005; Sillitoe, 2010; Reed et al., 2013). La caracterización de halos tempranos (early halos) suele preceder o coexistir con venillas tipo A y estadios iniciales tipo B, representando pulsos hidrotermales de alta presión (Brimhall, 1977; Cernuschi et al., 2018, 2023). Los halos EDM contienen biotita secundaria y feldespato potásico, mientras que PGS y GRS se caracterizan por micas blancas, principalmente muscovita fengítica (rica en Fe y Mg), descrita como sericita verde (Rivera & Cernuschi, 2022). Se manifiestan como alteración pervasiva difusa centimétrica que concentra las primeras trazas de cobre (Rusk et al., 2008; Reed et al., 2013). En depósitos andinos definen arreglos subverticales de alta densidad; en Haquira East (Perú) se asocian a venillas A y mineralización Cu–Mo (Cernuschi et al., 2018). En Copper Creek (Arizona) actúan como vector hacia pórfidos ocultos (Proffett, 2009; Rivera & Cernuschi, 2019), mientras que en Taca Taca (Argentina), la alteración GRS concentra mineralización que alcanza ~1 % Cu (Benavides, 2017).

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