36 Edición Semanal por más de ocho décadas, ha contribuido a construir una de las industrias más relevantes del país. Vivimos un momento exigente. El mundo está cambiando, y con él, la forma en que se produce, se invierte y se compite. Hoy, los países no solo compiten por recursos, compiten por confianza. Y en ese escenario, el Perú tiene ventajas claras: una geología privilegiada, profesionales altamente calificados y una trayectoria minera reconocida a nivel global. Pero también enfrenta desafíos que no podemos ignorar. Porque el reto no es que el mundo nos mire. El reto es convertir ese interés en decisiones concretas: en inversión, en proyectos que se ejecutan, en oportunidades reales para las regiones. Y ahí es donde debemos ser autocríticos. ¿Por qué, teniendo tanto potencial, nos cuesta tanto avanzar? Uno de los temas más urgentes es la minería ilegal. No puede seguir siendo vista como un problema periférico. Es un problema de seguridad nacional, de institucionalidad y de desarrollo. La minería ilegal distorsiona mercados, debilita al Estado y afecta directamente a las personas y al entorno. Enfrentarlo exige una mirada integral. Porque no se trata solo de quien extrae ilegalmente, sino de toda una cadena que involucra comercialización, procesamiento, transporte e insumos. Combatirla requiere decisión, articulación y trazabilidad. Y requiere, sobre todo, una señal clara de que el Estado está presente. Juan Carlos Ortiz.
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