MINERIA Edicion Semanal 316 | Del 01 al 07 de mayo 2026.

42 Edición Semanal desde muy generosos hasta muy egoístas. Desde aquellos que priorizan sus bienes privados, subvaluando los valores comunes, hasta los caballeros quijotescos que reconocen la primacía del bien común, haciendo gala de cortesía y “juego limpio”. Los valores humanos identifican dos clases de participantes en el sector público: por un lado, los que disputan el bien común y, por el otro, la persona que representa a la autoridad, y que estableció previamente las reglas de juego de promoción y fiscalización del modelo. Para entregar resultados aceptables basta respetar las normas, pero, para mejorar el marco normativo se necesita cuestionar las normas, ya que siempre hay margen para el progreso. Las jerarquías basadas en la razón y la voluntad son necesarias para desarrollar instituciones útiles. Los recursos naturales, como bienes comunes que pertenecen a todos por igual, son administrados por los políticos de turno. El egoísmo o la generosidad, favorecidos por una autoridad parcializada, surgen entonces, para desequilibrar la balanza, afectando a la otra parte en cuestión. En “La tragedia de los bienes comunes”, Garret Harding (1968) establece lo complicado que es la gestión de estos bienes.

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