42 Edición Semanal La minería ilustra claramente lo que está en juego. En los últimos años, ha representado más del 14% del PBI, cerca del 70% de las exportaciones y el 19% de los impuestos recaudados. Además, cada empleo minero directo genera nueve empleos adicionales en otros sectores, según el IPE. Y contribuye con canon, regalías, infraestructura, electrificación, agua y saneamiento. Un verdadero efecto multiplicador. El Ministerio de Energía y Minas ha reportado que tenemos una cartera de 66 proyectos mineros valorizados en US$ 64 mil millones. Aprovechar ese potencial requiere reglas claras y una acción firme frente a la minería ilegal. En nuestro país se han hecho muchas cosas bien. Estamos integrados al mundo con tratados de libre comercio, mantenemos grado de inversión, formamos parte de la Alianza del Pacífico y tenemos instituciones sólidas como el Banco Central de Reserva. Más allá de las elecciones, el desafío sigue siendo el mismo: fortalecer las instituciones, promover inversiones, descentralizar el país, impulsar la formalización y generar oportunidades para todos. El potencial existe y debemos convertirlo en desarrollo. Ramiro Prialé decía que en política “los peruanos podemos ser adversarios, pero no debemos ser enemigos”. Un empate, como el que hemos visto en estas elecciones, nos recuerda la importancia del diálogo, la concertación y la capacidad de restañar heridas entre compatriotas. Existe un dicho que encierra una gran verdad: “Si quieres ser feliz un rato, véngate. Si quieres ser feliz toda la vida, perdona”. El Perú merece ser feliz toda la vida.
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