32 Edición Semanal de calidad y ausencia de una visión compartida. La minería será más legítima cuando el progreso sea visible, medible y sostenido. La tercera tarea será recuperar competitividad. La inversión minera está creciendo en el Perú, pero se expande a tasas mayores en otros países mineros de la región. Contamos con geología y talento humano, falta predictibilidad, seguridad jurídica, permisos razonables y diálogo territorial temprano. Al mismo tiempo, la formalización de la minería de pequeña escala exige ordenar toda la cadena productiva con contratos de largo plazo, asistencia técnica, control en plantas de beneficio, trazabilidad plena y comercialización transparente. El nuevo gobierno tiene una oportunidad histórica. No se trata de administrar conflictos, permisos o urgencias aisladas. Se trata de liderar un sector que puede financiar el desarrollo, fortalecer regiones y convertir la minería en la gran fuerza de tracción que ayude al Perú a transitar hacia la condición de país desarrollado. El Perú debe dejar atrás la administración de la precariedad minera y pasar, de una vez, a una auténtica gestión estratégica del sector.
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