24 Edición Semanal Coyuntura Uno de los grandes problemas del Perú no es la falta de leyes, sino el exceso de ellas. Cada vez que ocurre una crisis, un accidente o un escándalo, la respuesta casi automática de nuestras autoridades es proponer una nueva norma, crear un requisito adicional o imponer un trámite más. Rara vez se evalúa si las reglas existentes funcionan o si realmente se cumplirán. El resultado es un sistema cada vez más complejo que, lejos de solucionar los problemas, hace más difícil la formalidad. Paradójicamente, mientras condenamos la corrupción, seguimos alimentando las condiciones que la favorecen. Un entramado de leyes y procedimientos excesivamente complicados genera incentivos para que ciudadanos y funcionarios recurran a la llamada aceitada. Cuando un trámite demora semanas o meses y existe urgencia por resolverlo, la tentación de ofrecer o solicitar un soborno aumenta inevitablemente. Con frecuencia se anuncia la necesidad de simplificar los trámites administrativos y agilizar los permisos. Sin embargo, esas promesas suelen quedarse en el discurPor: Raúl Benavides Ganoza, director de Compañía de Minas Buenaventura*. El laberinto normativo que frena al Perú * Publicado en el diario El Comercio.
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