28 Edición Semanal Los recursos comunes pertenecen a todos, y lo que es de todos en realidad no pertenece a nadie y tiende a descuidarse. Su administración es uno de los desafíos relevantes que tienen las naciones. Recomendación En consecuencia, los bienes comunes son ineficaces porque los seres humanos son tan complicados que no llegan a unificar la visión de conjunto para alcanzarlo. Se requiere hacer coincidir: conocimiento y honestidad. Ese es el requisito fundamental de los políticos que la humanidad ha escogido para gestionar los bienes comunes. La humanidad se divide en tres grandes grupos: los que lideran el desarrollo, llamados “desarrollados”; los que se han quedado atrás, conocidos como “subdesarrollados”, y los que han despertado y se esfuerzan por construir el desarrollo, llamados “en vías de desarrollo”, entre los cuales se considera a Perú. Las personas naturales, al igual que las personas jurídicas (empresas) llevan a cabo sus actividades en dos ambientes diferentes: el mundo interno y el externo. El primero tiene fortalezas y debilidades que pueden controlarse porque cuentan con un candente aliado que es el amor propio. El mundo externo tiene riesgos y oportunidades que forman el espacio de la prognosis que continúa excitando a la humanidad. Para encontrar el camino se requiere conocimientos y honestidad. La honestidad a nivel individual es factible siendo Jesucristo el modelo, pero a nivel generalizado es ficticia y de difícil autocontrol por las virtudes y defectos que todos llevamos dentro.
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