MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 587 / AGOSTO 2026 72 ca y organizativa a nivel local. En respuesta a esta problemática, Ganaderos de altura ha promovido una estrategia integral de gestión hídrica, combinando saberes tradicionales con soluciones tecnológicas adaptadas al contexto rural altoandino. A través de esta estrategia, se han construido 402 microreservorios que logran un almacenamiento superior a 865,000 m³, se ha rehabilitado 126 kilómetros de canales de regadío e implementado sistemas de riego tecnificado. Esta disponibilidad hídrica permite garantizar que aproximadamente 2,500 hectáreas de pastos accedan a riego en la temporada de estiaje, favorecer la continuidad de la producción ganadera y reducir la vulnerabilidad hídrica de las familias beneficiarias. Esta intervención además de contribuir al incremento de la productividad forrajera y mejora de la alimentación del ganado, ha fortalecido la resiliencia de los sistemas productivos locales frente a la variabilidad climática, constituyendo un componente clave del modelo de desarrollo ganadero sostenible que impulsa el programa. Fortalecimiento de capacidades locales El programa Ganaderos de altura se basa en un enfoque de desarrollo sostenible que reconoce las capacidades locales como un pilar fundamental para la transformación del sistema ganadero familiar. En ese marco, se ha diseñado una estrategia integral de fortalecimiento de capacidades que promueve la autonomía técnica y organizativa de los productores, con énfasis en el aprendizaje práctico, el intercambio de saberes y la generación de liderazgo local. Hasta la fecha, un total de 4,393 productores han recibido capacitación en buenas prácticas ganaderas, con contenidos orientados a la mejora del manejo integral del hato, la alimentación estratégica, la sanidad preventiva y la genética adaptada a las condiciones agroecológicas locales. El adiestramiento se ha impartido a través de múltiples modalidades pedagógicas como charlas especializadas, talleres participativos, pasantías intercomunitarias, foros técnicos y visitas personalizadas a predios. De manera particular, se ha priorizado la participación de mujeres productoras, promoviendo su empoderamiento en el ámbito ganadero y reconociendo su rol clave en la gestión familiar de las unidades de producción. Una estrategia complementaria ha sido el trabajo con productores líderes, quienes han implementado prácticas innovadoras en sus unidades ganaderas, convirtiéndose en referentes comunitarios. Estas experiencias demostrativas han permitido generar procesos de aprendizaje entre pares, donde los propios productores observan, adaptan y replican soluciones efectivas en contextos específicos. Esta dinámica horizontal fortalece el tejido social, promueve la colaboración y facilita la apropiación de conocimientos. En paralelo, el programa ha impulsado la formación de promotores veterinarios comunitarios, seleccionando a productores con conocimientos en manejo ganadero y con vocación de servicio, formándolos mediante procesos teórico-prácticos en sanidad animal, reproducción e inseminación artificial. Gracias a esta intervención, hoy existe una red activa de 82 promotores que brindan atención básica al ganado dentro de sus propias comunidades, asegurando una respuesta oportuna ante emergencias sanitarias y reduciendo la dependencia de asistencia externa. Cabe destacar que, en acuerdo con el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (Sineace), se logró certificar oficialmente a 63 promotores de este total, otorgándoles respaldo técnico e institucional que fortalece su posicionamiento como agentes locales de salud animal. Figura 4. Santos Morocho, ganadero de altura del caserío Bellavista Alta.
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