52 Edición Semanal Lea el artículo completo: http://t.ly/M9e2j Luego, ya tuve que subir a mina. A “Mordor”, a Yanacancha, al Cerrito, como solían llamarle (entonces era todavía la etapa de construcción, a cargo de Bechtel.) Los horarios de trabajo eran lo más llamativo y retador, lejos del hogar: 4x3 para staff, 10x10 (operaciones) y 21x7 (socios estratégicos). Tenías que llegar a Huaraz el día anterior, para aclimatarte a la altura y luego abordar muy temprano unos buses de personal que hacían la travesía de unas seis horas hasta el campamento Yanacancha. Te entregaban tu rancho frío y controlaban tu pasaporte médico y DNI. El equipo de salud y seguridad no perdonaba una, la tolerancia a alcohol y drogas era 0.0.
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