37 AÑO 7 - Nº 338 / NOVIEMBRE 2026 comunitario priorizaron la comunicación, la compensación y los programas de inversión social, lo que constituye decisiones reactivas. Aunque estas acciones siguen siendo importantes, a la fecha resultan insuficientes cuando se desarrollan de manera aislada del mapeo de impactos que se generarían y de las decisiones empresariales. Los enfoques contemporáneos amplían esta perspectiva. El International Council on Mining and Metals (ICMM), mediante sus Principios de minería responsable, incorpora el desempeño social, la participación de los actores, el desarrollo comunitario y la verificación de resultados como componentes de la gestión empresarial, claro que esto último como acciones de fortalecimiento publicado el 2022 y atendido desde sus primeras intenciones el 2003. Este cambio plantea una distinción importante: ejecutar programas sociales no equivale necesariamente a alcanzar un desempeño social satisfactorio. Este último requiere examinar los impactos de las operaciones, la calidad de la participación, el cumplimiento de compromisos, la comprensión de intereses de ambas partes, así como los resultados que los involucran a ambos. La evolución internacional de la gestión social minera ha apuntado hacia un enfoque sistémico que integre las dimensiones técnicas, ambientales y sociales en las decisiones estratégicas y operativas del negocio, superando su tratamiento como responsabilidades aisladas (Verrier et al., 2022). Sin embargo, esta transformación aún enfrenta desafíos importantes. Sajid et al. (2026), mediante una revisión
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