REVISTA MINERÍA 582 | EDICIÓN MARZO 2026

MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 582 / MARZO 2026 42 tipo pórfido, ubicados en la región andino-amazónica. Diversos estudios geológicos han identificado la presencia de sistemas mineralizados asociados a cinturones metalogénicos andinos que podrían contener recursos significativos de cobre y molibdeno. Sin embargo, el desarrollo de estos recursos requiere un enfoque que combine innovación tecnológica, planificación territorial y gestión ambiental rigurosa, especialmente en regiones ambientalmente sensibles como la Amazonía. Por esta razón, el desafío para países con potencial mineral emergente como Colombia no se limita únicamente a la identificación de recursos minerales, sino también al desarrollo de modelos de minería sostenible e inteligente que integren herramientas tecnológicas avanzadas como sensores ambientales, monitoreo satelital, análisis de datos geoespaciales e inteligencia artificial. Este enfoque permitiría mejorar la eficiencia operativa, fortalecer los sistemas de monitoreo ambiental y reducir los riesgos asociados a la explotación minera en ecosistemas estratégicos. Asimismo, la integración de estas tecnologías con sistemas territoriales de gestión del riesgo podría contribuir a fortalecer la resiliencia de regiones vulnerables frente a eventos climáticos extremos, como los ocurridos históricamente en la región amazónica. Contexto geológico del depósito de Mocoa De acuerdo con el Technical Report 43-101 (publicación de Cooper Giant), el depósito de cobre–molibdeno de Mocoa, ubicado en el departamento del Putumayo en el sur de Colombia, constituye uno de los sistemas pórfidos Cu–Mo más significativos identificados en el país. El proyecto se localiza aproximadamente 10 km al norte de la ciudad de Mocoa, dentro del cinturón metalogénico jurásico de los Andes del norte. Este cinturón alberga numerosos sistemas pórfidos asociados a magmatismo de arco relacionados con la subducción de placas oceánicas bajo el continente sudamericano. Desde el punto de vista tectónico, el área forma parte del margen convergente de los Andes del norte, donde la interacción entre las placas Nazca, Sudamericana y Caribe ha generado múltiples episodios de magmatismo, deformación tectónica y circulación hidrotermal a lo largo del Mesozoico y Cenozoico. Estos procesos son responsables de la formación de extensas provincias metalogénicas en la cordillera andina, particularmente depósitos pórfidos que actualmente representan entre el 60% y el 80% de la producción mundial de cobre y molibdeno. El depósito de Mocoa se sitúa en el flanco oriental de la cordillera Central, cerca del contacto con la cuenca amazónica superior. Esta región presenta un basamento complejo compuesto por:  Rocas metamórficas de bajo a medio grado.  Intrusiones ígneas mesozoicas.  Secuencias volcánicas y volcaniclásticas.  Unidades sedimentarias cretácicas y cenozoicas. Dentro de este contexto geológico, el depósito se encuentra asociado a un cinturón magmático jurásico, caracterizado por intrusiones plutónicas relacionadas con arcos volcánicos continentales. Estas intrusiones representan la expresión profunda de un sistema magmático que alimentó volcanismo superficial y que, posteriormente, generó sistemas hidrotermales mineralizantes. El Mocoa Monzogranite, una intrusión elongada con dirección noreste–suroeste, constituye el cuerpo ígneo principal asociado al sistema pórfido. Este cuerpo intrusivo está compuesto predominantemente por monzogranito con variaciones hacia granodiorita y cuarzo monzonita, y se considera el precursor del sistema magmático-hidrotermal responsable de la mineralización. La intrusión corta rocas volcánicas y volcaniclásticas de la Formación Saldaña, una unidad jurásica que representa el equivalente volcáni-

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