REVISTA MINERÍA 582 | EDICIÓN MARZO 2026

MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 582 / MARZO 2026 50 rior que permita conectar todo ese universo de información. Capa de transmisión y comunicaciones La segunda capa corresponde a la transmisión de datos desde el punto de medición hacia los sistemas de almacenamiento y análisis. En muchos proyectos mineros esta etapa se subestima, pero en realidad es decisiva: un sensor sin conectividad efectiva es solo un registrador local, no un componente de inteligencia operativa. La transmisión puede realizarse mediante redes celulares, radioenlaces, fibra óptica, satélites, redes LoRaWAN o sistemas híbridos, dependiendo de la topografía, la cobertura y la criticidad del dato. En zonas montañosas y con cobertura limitada, como el piedemonte amazónico, suele requerirse una combinación de tecnologías para asegurar continuidad operativa. Por ejemplo, sensores críticos en taludes o relaves pueden usar telemetría redundante, mientras que datos menos sensibles pueden transmitirse por lotes a intervalos programados. El diseño de esta capa debe considerar cuatro criterios principales. El primero es la confiabilidad, es decir, que los datos lleguen sin pérdidas. El segundo es la latencia, especialmente importante cuando se requiere respuesta rápida. El tercero es la resiliencia, de modo que el sistema siga operando incluso durante tormentas, caídas de energía o interrupciones parciales. El cuarto es la ciberseguridad, porque un sistema minero digital expuesto a intrusiones o alteraciones de datos puede comprometer no solo la operación, sino también la seguridad física13. En términos prácticos, esta capa es la que permite que la lectura de un piezómetro, un radar de lluvia o un sensor de deformación pase del campo a la sala de control casi en tiempo real. Sin ella, no existe posibilidad de construir alertas tempranas ni análisis integrados. Capa de almacenamiento, integración y gobierno del dato Una vez transmitidos, los datos deben ser organizados en una arquitectura que permita almacenarlos, ordenarlos, validarlos y relacionarlos entre sí. Esta es la capa de almacenamiento e integración, y constituye el corazón administrativo del sistema digital. Aquí no se trata solo de “guardar datos en la nube”. Se trata de establecer una estructura donde los datos de diferentes fuentes puedan convivir, compararse y mantenerse auditables. Un sistema bien diseñado integra bases de datos temporales, plataformas geoespaciales, repositorios históricos, metadatos de calidad y reglas de validación. Esto permite saber no solo qué valor reportó un sensor, sino cuándo lo hizo, con qué frecuencia, bajo qué condición operativa y con qué nivel de confianza14. La administración inteligente de los datos comienza justamente aquí. La IA no reemplaza esta capa, la necesita. Si los datos están duplicados, incompletos, mal calibrados o desordenados, los algoritmos producirán resultados débiles o engañosos. Por eso, antes del análisis avanzado, debe existir un proceso de gobernanza de datos que incluya: Validación de rangos aceptables, Identificación de valores atípicos, Trazabilidad de calibraciones, Sincronización temporal entre sensores, Clasificación por criticidad, Control de versiones y Respaldo y recuperación. En una operación segura, la IA debe trabajar sobre un ecosistema de datos confiable, esto implica convertir el dato en un activo gestionado, no en una simple acumulación de registros. Capa de procesamiento analítico e inteligencia artificial La cuarta capa corresponde al análisis avanzado de los datos, donde la inteligencia artificial 13 Tracking the Trends 2023 – Mining Industry. Deloitte (2023). 14 Geospatial Data Management Standards. Open Geospatial Consortium (2020).

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