MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 588 / SEPTIEMBRE 2026 61 ba, esta se considera un importante metalotecto litodémico parental que generó y albergó pórfidos asociados a la mineralización de cobre-molibdeno en la mayoría de los DPC del sur peruano. Este metalotecto de acuerdo a sus características geoquímicas en roca parental (>200 ppm Cu), marco estructural asociado a los DPC y generador de los pórfidos monzoníticos superficiales asociados, generó la mayoría de los cuerpos porfídicos que se emplazaron en las rocas del Grupo Toquepala (minas de Toquepala, Quellaveco y Cuajone), en algunos casos soterrado bajo secuencias Miocénicas asignadas al Grupo Tacaza, como es el proyecto Chipispaya ubicado en Tacna. Margen convergente y metalogénesis del arco magmático Los cuatro arcos magmáticos de la margen occidental, están ligados a procesos tectónicos en un borde convergente. Durante el Jurásico Inferior existían fuerzas tensionales a transpresionales que originaron un ambiente de retroarco con régimen de extensión (Martínez et al., 2025). De acuerdo a los estudios de Richards (2003), que pueden ser aplicados a la margen peruana, la cuenca de retroarco, se origina por “el hecho que la mayoría de las placas de las más antiguas a las más recientes tienen una flotación negativa relativa a la astenosfera y están actualmente hundiéndose fuera del eje de la fosa, siendo la placa superior arrastrada hacia la fosa por succión o empuje de la placa y provocando una extensión lateral (retroarco). Pero también puede relacionarse a surgencia astenosférica o adelgazamiento cortical demostrado en los materiales volcánicos de edad Jurásica aflorantes en la cordillera Occidental (Formación Chocolate). Se presume que antes de la convergencia compresional de edad Cretáceo-Paleógena, existía un régimen extensional de edad Jurásica, poco favorable para la formación de un DPC, dado que el abundante magmatismo y delgada corteza continental impedía la acumulación y maduración de un sistema mineral. Hay que recordar que, durante el periodo Jurásico, el sistema era extensional y los fluidos y sus volátiles originados en la zona de fusión, se emplazaban rápidamente en forma de volcanismo e intrusiones ígneas estériles (arco insular). Por esta razón, es que no se conoce yacimiento tipo pórfido alguno e importante durante este periodo, salvo el yacimiento Tía María-La Tapada, que es un caso puntual de magmatismo muy fraccionado de pulsos ígneos porfiríticos y evolucionados en Elementos de Tierras Raras (REE), contenido de agua y oxidación de sus magmas. A partir del Jurásico Superior, el régimen tectónico de subducción entra en una etapa de convergencia oblicua, generando un sistema de compresión, cerrando la cuenca de retroarco. Es justamente en este lapso en medio de un volcanismo andesita - basáltico donde se emplazan los cuerpos subvolcánicos muy diferenciados y que albergan un DPC: Tía María-Las Tapadas. Durante la compresión posjurásica, con velocidad constante de la placa subductante (durante un mínimo de 10 Ma), favorecido por un ángulo de subducción y una dirección de convergencia oblicua de la placa, se desarrollaron las condiciones óptimas para generar la formación de un DPC tipo Tía María. Por otro lado, la estabilidad tectónica de la margen andina, favoreció la acumulación y almacenamiento de metales como el cobre y molibdeno. Estos fluidos menos densos y diferenciados se emplazaron a lo largo de zonas con debilitamiento estructural, pero en un régimen siempre transpresional generando marcos estructurales tipo jogs o pull apart conocido como Sistema de Fallas Incapuquio (SFI). Durante la sedimentación en el antearco, la placa superior es arrastrada hacia la fosa por succión o empuje de la placa desarrollando una extensión lateral y generando un “retroarco” (Richards, 2003), esto podría ser una explicación, pero también puede relacionarse a surgencia astenosférica o adelgazamiento cortical. A partir del Jurásico Superior, el régimen tectónico de subducción entra en una etapa de convergencia oblicua, con régimen transpresivo y velocidad constante, el cual maduró una zona de fusión estrecha y alineada conocida como magma, asimilación, almacenamiento y homogenización (MASH) con una posible duración de 60 Ma (lapso entre la base del Grupo Toquepala: 80 Ma y el final del magmatismo Jurásico: 140 Ma), este tiempo es conocido con Guaneros de Transición, caracterizado
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