MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 588 / SEPTIEMBRE 2026 66 cienden separados o en todo caso reaccionan con la roca caja y forman carbonatos y minerales de alteración (Richards, 2003). En resumen, cuando el magma alcanza la corteza superior, esta evoluciona a composiciones félsicas y una gran parte del CO2, se habrá perdido y los fluidos serán hidratados con altas concentraciones de azufre y cloro. Es aquí donde se supone que se forman y depositan los minerales como Cu-Mo y los preciosos, siendo ello demostrado mediante los estudios de inclusiones fluidas (Richards, 2021). Fluidos supercríticos y mecanismos de emplazamiento de los DPC El Cu puede ser depositado en un ambiente tipo DPC específicamente en la zona superior o cúpula del pórfido y su concentración está limitada por el volumen del magma y de los fluidos hidrotermales. De acuerdo a Richards (2021), un cuerpo batolítico mayor a los 100 km3 de magma tipo andesita con 4% de H2O en teoría puede precipitar el Cu (concentración entre 50-100 ppm) y generar un depósito gigante (>entre 10-31 Mt contenido de Cu). Aunque ello implicaría la completa desgasificación de la cámara magmática, y extracción eficiente del cobre del fundido y la canalización total de todo el fluido. Por otro lado, una disminución de estas condiciones, implicaría la dispersión de los metales por múltiples vías, reduciendo la cantidad de metal a depositarse y generando un depósito pequeño. Por otro lado, también es necesario que el evento de exsolución sea muy rápido en términos de la vida del batolito antes de la cristalización total. Se conoce que los DPC se forman en pocos cientos de miles de años (100,000 años), aunque existen en Perú y Chile yacimientos que pudieron necesitar más de un millón de años para formarse. A diferencia de los cuerpos batolíticos parentales como la Superunidad Yarabamba, lo que significa que existe una alimentación y construcción continua de magma de la base cortical. Por otro lado, un batolito rara vez genera un depósito porfirítico económico por lo menos en su zona central, si no en la periferia, donde hay condiciones de cizallamiento y canalización de fluidos y solamente en intervalos10 a 15 Km (radio), por lo que son considerados como eventos muy raros, pero reproducibles y de corta duración en un arco magmático. Se puede recordar por ejemplo que los depósitos DPC de Los Calatos, Cuajone, Quellaveco y Toquepala, se encuentran separados en promedio 15 km entre ellos, lo que asombrosamente demuestra una simetría en términos de distancia y ello responde posiblemente a una teoría fractal-estructural muy predecible y reproducible para aplicarla a la prospección y exploración minera. (Martínez et al., 2025). Tiempo de formación de los sistemas minerales Para entender la formación de los sistemas de pórfidos de Cu-Mo y, por consiguiente el tamaño de los mismos, es necesario involucrar el “Tiempo” de formación y residencia de estos sistemas minerales. Por ejemplo, trabajos realizados en el sistema porfirítico Chuquicamata abarca un tiempo de 3.3 Ma, cronología realizada en circones y fechamientos de alta precisión en Renio-Osmio (Virmond et al., 2024), los cuales muestran una actividad hidrotermal prolongada, con lo cual evidencia que la dotación de cobre en los depósitos de pórfidos de cobre-molibdeno se correlaciona directamente con una actividad hidrotermal de varios millones de años, ello se resume en una frase; “el tamaño de los Pórfidos es correlacionable con la duración de la actividad Magmática-Hidrotermal” (Virmond et al., 2024). En el caso del yacimiento Chuquicamata, para determinar la cronología y duración de los procesos hidrotermales es necesario contar con datos geocronométricos muy precisos de pocos miles de años de duración, aplicado al emplazamiento y evolución del magma y la escala de tiempo de los eventos hidrotermales, para ello se empleó el método para dataciones: CA-ID-TIMS U-Pb en circones y N-TIMS en R-Os, ello en la molibdenita y a lo largo de toda la columna litológica del sistema. Se puede mencionar a grandes rasgos que los modelos numéricos y los datos geocronológicos de alta precisión sugieren una buena correlación entre el tamaño del depósito, el volumen de magma que genera el mineral de Cu y el tiempo de duración de esta actividad magmática-hidrotermal: desde unos miles de años (yacimientos de pocos millo-
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