MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN ESPECIAL 43 en la dirección N-S alcanzando un ancho promedio de 15 km, se le reconoce desde Egaga (oeste de la laguna Parinacochas) hasta la mina Catalina Huanca. Desde el punto de vista morfoestructural corta la cordillera Occidental compuesta por depósitos volcano-sedimentarios y volcánicos del Eoceno - Plioceno de los arcos magmáticos de Tacaza, Huaylillas y Barroso (Mamani et al., 2010), los cuales se emplazaron sobre rocas mesozoicas del Grupo Yura, Formación Hualhuani y calizas de la Formación Arcurquina. Los sectores de mayores evidencias se encuentran en los extremos sur y norte. En el sector norte, en los alrededores de Querobamba y la mina Catalina Huanca, este corredor está conformado por fallas inversas que originan repeticiones tectónicas de las secuencias mesozoicas de la cuenca Arequipa, las mismas que presentan mayor espesor al oeste. En tanto que, al este, los espesores se reducen considerablemente o incluso no se encuentra la secuencia completa (Figura 3b), esto determina la existencia de un alto estructural mesozoico conformado por el Batolito de Querobamba, que se proyecta al sur y estuvo activo desde, por lo menos, el Triásico y durante el Jurásico inferior controló el ingreso del mar a través del eje del rift Mitu-Pucará. Asimismo, conforma el límite de dos depocentros mesozoicos: Huancapi y Antabamba (Figura 3b). En la parte central, en los afloramientos de volcánicos miocénicos, se encuentra el distrito minero de Apumayo conformado por los depósitos de Ancos, Hayahuanca, Apumayo y Huamanloma dispuestos en un corredor N-S de 3 km de ancho. En este sector las fallas de mayor envergadura son de dirección N-S que afectan a la mineralización, mostrando que la actividad del corredor Areniso continuó en el Mioceno. En el sector sur, en los alrededores de la mina Aguas Verdes, existen pliegues tectónicos apretados en dirección N-S que afectan preferentemente a las calizas de la Formación Arcurquina del Cretácico
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