PRUEBA PARA SABE

Ernesto Baertl 14 15 Prueba para sabe primeramanoque existía otramanera de hacer las cosas,másmoderna y eficiente que la que se practicaba todavía en el país. Más tarde, en diversos viajes por el mundo, esta constatación siguió tomando forma. Pero loque resultaba evidentepara algunosno significaba lomismopara otros, especialmente miembros de otras generaciones, acostumbrados a una minería más tradicional y que requería menor inversión aunque sus frutos fueran también más limitados. Modernizar las operaciones y hacer crecer la producción no eran necesariamente metas deseables si para ello se requerían importantes inversiones. A partir de cierto momento, la carrera de EBM podría resumirse como el esfuerzo por dejar atrás las formas tradicionales de entender la actividad minera e introducir en el Perú los adelantos que en otros lugares del mundo ya se habían impuesto. Como él mismo comenta, el gran salto en la mediana minería se produjo cuando los volquetes pudieron ingresar a lasminas y, de esemodo, jubilarondefinitivamente a los pequeños vagones sobre rieles. Así se produjoun cambiode escalas que significó una verdadera revolución productiva. Pero con el crecimiento de la actividad se presentaron nuevos retos que la antigua empresa minera no contemplaba. Todavía no se divulgaban conceptos como el de responsabilidad social o cuidado ambiental, pero ello no significó que la modernización de esos años se limitara a lo tecnológico y productivo sin extenderse a otros ámbitos. En Milpo, sin duda la obra más importante en la que EBM estuvo implicado, se implementaron planes que contemplaban el desarrollo social y el cuidado del medio ambiente mucho antes de que esas prácticas se hicieran extensivas y obligatorias para todo el sector. Con el paso de los años, el campamento de Milpo se convirtió en una pequeña ciudad donde vivían diez mil personas que contaban con colegios, hospital, cinema, asistencia social y diversas facilidades que mostraban la profunda transformación que había experimentado la vida del minero en un tiempo relativamente corto. EBM, con supermanente animo sereno, conciliador y esencialmente decente, jugó un papel importante en este nuevo trato. Ese es también uno de sus legados más duraderos, aunque apenas lo mencione su innato sentido de la discreción. Como si nunca hubiera dejado de crecer, a sus 89 años EBM puede voltear sobre sus pasos y observar largas distancias sobre nuestras cabezas, observarpaisajesque losmás jóvenes–ensucaso, prácticamente todos– ni siquiera sospechan de su existencia. Algo de esos paisajes están contenidos en estas reminiscencias personales. Poder leerlas es el privilegio de los que nacimos en otro tiempo pero que tuvimos la suerte de compartir el presente con él. Luis Jochamowitz Chorrillos, octubre 2010

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