MINERÍA Edición Especial 176 | Del 26 de septiembre al 01 de octubre 2023

80 Edición Semanal ción económica de estos materiales heterogéneos y crear el marco político adecuado para apoyar esta contribución vital para la transición energética. Introducción De niña, me alarmaba la fatalidad inevitable a la que se enfrentaba nuestro sistema solar. Me torturaba mirando ilustraciones de enciclopedias sobre nuestro sol quedándose sin hidrógeno, entrando en su fase de gigante rojo y engullendo el planeta Tierra dentro de 5,000 millones de años. Aunque la escala temporal era insondable, me angustiaba pensar que la humanidad sería aniquilada. De adolescente, esta preocupación por el fin de los tiempos continuó, pero esta vez estudiando los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Los gráficos eran contundentes: debido a la industrialización y al ascenso de las sociedades a través de las Etapas del Crecimiento Económico de Rostow, se estaban produciendo cantidades peligrosas de gases de efecto invernadero (GEI). El resultado, la perdición para la humanidad, pero esta vez en una escala de tiempo concebible. Ya no son miles de millones de años, ni siquiera millones, sino siglos o menos hasta la devastación total. En los últimos 30 años se ha hablado mucho de diseñar prácticas industriales y animar a los consumidores a tomar decisiones diferentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar el cambio climático. ¿Cuántas medidas se han tomado? ¿Cuánto más se necesita? ¿Qué ha cambiado realmente desde que el IPCC empezó a documentar nuestros impactos? De hecho, el Protocolo de Kioto, los Objetivos de Desarrollo SosteniFigura 1. Un depósito de relaves de cobre en Australia (Foto: Dominic Brown).

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