82 Edición Semanal ble y el Acuerdo de París fueron importantes para animar a los países a fijar objetivos de reducción de GEI y a comprometerse con ellos, así como a iniciar la transición hacia un futuro con bajas emisiones de carbono. Los imperativos de este nuevo mundo que, hasta hace poco, nuestros gobiernos se mostraban reacios a aceptar, incluyen un aumento significativo de la fabricación de vehículos eléctricos y tecnologías de energías renovables. Pero, ¿qué significa esto para la minería y, lo que es más importante, para los residuos mineros? Papel de la minería El profesor Richard Herrington (antiguo miembro del Museo de Historia Natural de Londres, Reino Unido) documentó en Nature (2021) el papel vital de la minería para apoyar un futuro con bajas emisiones de carbono. Para el mundo de la geociencia y la ingeniería esto no era noticia, pero para el público inició una nueva conversación sobre el futuro de la minería. Sin embargo, en lugar de ver un aumento de estudiantes y nuevos profesionales apuntándose a carreras relacionadas con la geología y la minería para unirse a la revolución verde, parece que la crisis de imagen del sector minero no ha hecho más que agravarse. Y no son solo los “No en mi patio trasero” (NIMBY) locales o los Extinction Rebellion quienes se oponen a la minería, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, transmitió sentimientos antimineros en la COP26 del año pasado. En octubre, el Birkbeck College de Londres anunció que no mantendrá relaciones de ningún tipo con empresas petroleras, de gas o mineras. Son válidas las preocupaciones sobre los impactos que pueden tener las actividades mineras, aunque hay que distinguir entre la minería de carbón térmico y la metalífera. Figura 2. Drenaje ácido y metalífero de un yacimiento abandonado en Australia.
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