MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 584 / MAYO 2026 80 Estos sacrificios humanos recién se efectuaron cuando Pachacútec era gobernante inca. Los sacrificios humanos –capacocha o qhapap ucha– se realizaban en el Cusco, capital de los incas. De diversos pueblos se seleccionaban uno o dos niños y niñas de diez años, luego de ciertas ceremonias, estos eran ahogados y, posteriormente, trasladados a ciertos lugares del territorio inca para ser enterrados, entre otras cosas, con figuras de animales elaboradas con plata y de figuras de personas elaboradas con plata y con oro. En otras ocasiones les sacaban el corazón, que palpitando, se les ofrecía a sus dioses. «...la Capacocha yventó también Pachacuti Ynga Yupanqui, la qual hera desta manera: las provincias de Collasuyo y Chinchaysuyo y Antisuyo y Contisuyo trayan a esta ciudad, de cada puelo y generación de jentes, uno o dos niños y niñas pequeños y de hedad de diez años...allí ahogavan a los niños...y a otros sacavan los corazones vivos, y así con ellos palpitando los ofrecían a las guacas...» (Cristóbal de Molina, pág. 123). Para los sacrificios humanos debieron utilizar como elemento cortante un tumi especial. Este era un instrumento metálico cortante de una sola pieza, el cual era reservado en forma especial para ceremonias de sacrificios, incluso humanos, a alguna divinidad inca. Este instrumento elaborado en oro, plata, cobre o bronce, era de longitud variable, la empuñadura o mango tenía forma rectangular o trapezoidal, que excedía el ancho de una mano, en uno de los extremos está una hoja cortante en forma semicircular o medialuna. Algunas de las ceremonias mágico-religiosas debieron efectuarse en Macchu Picchu, ciudadela que habría sido construida por Pachacútec, décimo gobernante inca ¿1438-1471 d.C.? Ubicado cerca de la margen izquierda del río Vilcanota, a unos 2,300 msnm, está en la cima de un cerro con abundante vegetación y de muy difícil acceso. Uno de los animales sacrificados para los dioses incas debió ser la llama, que representaba la prosperidad y la fertilidad en la concepción global del universo andino. Un pequeño tumi se encontró en Macchu Picchu, que tenía una empuñadura en forma de una cabeza de llama y fue elaborado con 73% de cobre, 9% de estaño y 18% de bismuto. Bibliografía Molina, Cristóbal de. 1989. «Relación de las fábulas y ritos de los incas - 1575». Historia 16. Madrid, España. Tumi.
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