MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 587 / AGOSTO 2026 34 caracterizados por alta exigencia social, regulatoria y reputacional. Según Haslam y Tanimoune (2016), anteriormente las áreas de gestión social en el sector extractivo solían operar con registros manuales, hojas de cálculo aisladas y documentos sin ningún tipo de sistematización. Esta falta de integración generaba pérdida de información crítica, duplicidad de datos y una comprensión fragmentada del entorno social. Estas debilidades operativas se reflejaron en otras operaciones mineras donde la ineficiencia en la gestión social derivó en conflictos con las comunidades, paralización de actividades y el deterioro de la reputación corporativa (Bebbington et al., 2018). En este escenario, la integración de un sistema de gestión social adquiere un rol estratégico dentro de las operaciones mineras, al ser el mecanismo que articula la inversión social, el relacionamiento comunitario y la sostenibilidad operativa. En esta línea, Antamina una operación de minería a tajo abierto ubicada en la región Áncash, provincia de Huari (Perú) ha implementado un sistema de gestión de compromisos sociales orientado a institucionalizar sus procesos de relacionamiento, ejecución y monitoreo de compromisos. El SIGCOS integra herramientas de trazabilidad documental, estandarización de procesos y planificación territorial, y se ha consolidado como un sistema de gestión estratégica que articula las dinámicas comunitarias con la estructura interna de inversión social orientada al cumplimiento de compromisos con las comunidades del área de influencia. La gestión de compromisos sociales en operaciones mineras supone una interacción permanente con una diversidad de actores externos: Estado, socios corporativos (accionistas) y grupos de interés local. Con estos últimos, las relaciones se expresan a través de espacios de diálogo, participación y concertación, donde se construyen acuerdos que requieren seguimiento continuo, verificación formal y mecanismos de comunicación estructurados. La ausencia de un sistema que permita organizar y monitorear estos compromisos de forma integral puede derivar en situaciones de desconfianza, conflictos sociales, debilitamiento reputacional y, eventualmente, impactos negativos en la continuidad operativa. Desde una visión organizacional, el sistema promueve una cultura de responsabilidad institucional, al establecer criterios estandarizados, procesos formalizados y reportes que permiten a las distintas áreas tomar decisiones informadas, monitorear avances y planificar el presupuesto anual de forma oportuna. A nivel regional, el caso de Minera Los Pelambres (Chile) representa una experiencia relevante de institucionalización de la gestión social. A través de su programa “Somos Choapa”, la empresa ha articulado sus mesas de diálogo multiactor, agendas territoriales concertadas y mecanismos de seguimiento conjunto. Según el Reporte de Gestión Social de Antofagasta Minerals (2023) operadora de Minera Los Pelambres, esta iniciativa incluye un sistema interno de registro y monitoreo de compromisos, y una plataFuente: Matriz SIGCOS. Figura 1. Distribución de compromisos bilaterales y MEIA (19982024).
RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2