MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 587 / AGOSTO 2026 46 El enfoque externo refuerza la legitimidad de la operación minera a partir de una rendición de cuentas clara, trazable y sustentada. Enfoque interno Desde el enfoque interno, el sistema de gestión de compromisos representa una mejora sustantiva en la forma en que Antamina organiza, prioriza y ejecuta la inversión social en la implementación de compromisos. A diferencia del modelo usado anteriormente, este sistema permite estandarizar procesos, alinear equipos y fortalecer la toma de decisiones operativas. El enfoque interno analiza cómo esta herramienta contribuye, por un lado, a optimizar la planificación territorial y presupuestal y, por otro, a monitorear el avance y los resultados de los compromisos para mejorar la gestión interna y la eficiencia de la inversión social de los compromisos. Planificación territorial y presupuestal En primer lugar, se aborda la optimización de la planificación territorial y presupuestal de la inversión social de compromisos. Esta se desarrolla en torno a: el objetivo, que responde a la necesidad de programar de manera eficiente la inversión por territorios y periodos definidos; los actores, que implica identificar con claridad las responsabilidades compartidas entre la empresa y los grupos de interés local, y la viabilidad, que considera las condiciones técnicas y sociales necesarias para ejecutar cada compromiso, así como la posibilidad de renegociación o canje cuando su cumplimiento resulte inviable. En conjunto, estos tres elementos operan de forma articulada y son fundamentales para que la planificación territorial y presupuestal sea técnicamente viable, estratégicamente alineada y sostenible en el tiempo. El objetivo de la planificación es la capacidad del sistema para organizar los compromisos sociales según territorio y periodo definido. La matriz validada entrega visibilidad sobre lo que se debe ejecutar, cuándo y dónde. Esto permite planificar por zonas y en periodos definidos, evitando superposición de actividades, vacíos territoriales o cronogramas inviables. Como resultado, las decisiones de ejecución pueden alinearse con los tiempos operativos y la capacidad de respuesta de cada UGT. Esta planificación requiere también un proceso articulado entre las UGT y las áreas de soporte de Antamina. Una vez que un compromiso cuenta con viabilidad técnica, el superintendente y el gestor social del territorio coordinan al interno la programación para definir el año en que se ejecutará, dentro del periodo 2025–2029. Esta programación responde a un análisis técnico-social que considera factores como las prioridades locales, la coyuntura social, el riesgo vinculado a su implementación, el tiempo de ejecución y, sobre todo, la disponibilidad presupuestal establecida en el Five Year Plan (5YP) de Antamina. Como resultado, la distribución de compromisos en el territorio se ha organizado de forma más estructurada. Actualmente, cada UGT cuenta con una asignación de compromisos anuales alineada a la planificación financiera institucional. Esta lógica de coordinación y análisis presupuestal ya se refleja en las prácticas de planificación de algunas UGT. Por ejemplo, la UGT Mina utiliza los registros del sistema para proyectar su presupuesto anual con base a la planificación de compromisos de año anterior. Esta práctica les ha facilitado organizar de forma anticipada el presupuesto de compromisos permanentes como proyectos agropecuarios o festividades costumbristas de las comunidades. Otro hallazgo positivo es la previsibilidad en la gestión y la capacidad de ajuste de compromisos. Aquellos que ya cuentan con presupuesto asignado pueden ejecutarse con mayor orden, reduciendo tiempos administrativos y facilitando la implementación en campo. Además, la herramienta permite identificar vacíos territoriales y ajustar la programación según la coyuntura social o la priorización estratégica de Antamina. En consecuencia, esta forma de planificación anticipa cuellos de botella, responde a demandas con
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