Revista MINERÍA IIMP 587

MINERÍA la mejor puerta de acceso al sector minero EDICIÓN 587 / AGOSTO 2026 74 Finalmente, el acompañamiento técnico personalizado constituye un componente transversal del programa. Por ello, a través de visitas periódicas a campo, se brinda asesoría directa a los productores, reforzando los aprendizajes adquiridos y adaptando las recomendaciones técnicas a la realidad de cada unidad productiva. Esta cercanía permanente también contribuye a consolidar relaciones de confianza y corresponsabilidad entre el equipo técnico y los ganaderos beneficiarios. En conjunto, este componente ha permitido mejorar las capacidades técnicas de los productores y fortalecer su rol como actores clave del desarrollo ganadero local, capaces de liderar procesos de innovación, gestión y sostenibilidad en sus propias comunidades. Mejora de sistemas de producción ganadera Uno de los componentes centrales del programa es la mejora sustantiva de los sistemas de producción ganadera familiar, a través de la implementación de paquetes tecnológicos adaptados al contexto altoandino. Esta intervención busca incrementar la productividad y eficiencia de las unidades productivas, complementando los procesos de capacitación y asistencia técnica, y promoviendo el uso racional y sostenible de los recursos locales. La implementación de estos paquetes partió de un diagnóstico técnico inicial, donde se identificaron los principales obstáculos que limitan la productividad de los predios. A partir de estos hallazgos, se definieron las intervenciones, sujetas al compromiso de los productores de aportar contrapartidas en igual o mayor proporción que la inversión del programa, lo que refuerza corresponsabilidad y sostenibilidad. Una de las principales líneas de intervención ha sido la instalación de pastos mejorados, tanto perennes como anuales, seleccionados en base a estudios agronómicos que identificaron las especies más adecuadas para cada zona. Gracias a esta acción, se han instalado 4,060 hectáreas de pastos mejorados, lo que ha contribuido significativamente a mejorar la oferta forrajera, tanto en calidad nutricional como en rendimiento por hectárea. Estos pastos han sido manejados bajo esquemas de fertilización orgánica, promoviendo el uso de abonos naturales para mantener la productividad y preservar la calidad de los suelos. Asimismo, en las zonas de secano se ha fortalecido la producción de forrajes estacionales como Avena sativa y Vicia sativa, destinados a la elaboración de ensilaje y heno. Esta práctica permite disponer de reservas alimenticias durante la época de estiaje, evitando sobrecostos asociados al alquiler de pastos o compra de concentrados, y reduciendo la vulnerabilidad del sistema ganadero frente a la estacionalidad climática. A través de esta intervención, se consigue producir un promedio de 139 toneladas de forraje conservado cada año. En la línea de alimentación sostenible, el programa ha promovido alternativas ecoeficientes mediante un acuerdo con la Universidad Nacional de Cajamarca. A través de un estudio experimental, se comprobó el efecto positivo de una ración alimenticia basada en proteína de larva de Hermetia illucens, obtenida por procesos de bioconversión de residuos orgánicos. Los resultados demostraron que el uso de esta fuente proteica no genera diferencias significativas en la producción ni en la calidad de la leche en comparación con fuentes convencionales, pero sí puede significar una reducción de hasta el 40% en los costos de alimentación, al mismo tiempo que se promueve un modelo de economía circular y de bajo impacto ambiental. Figura 5. Humberto Malusquish, ganadero de altura del caserío Pabellón de Combayo.

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