MINERIA Edición Semanal 326 | Del 10 al 16 de agosto 2026.

22 Edición Semanal Por eso, el principal reto del nuevo Gobierno no será únicamente aprobar reformas o acelerar inversiones. Será recuperar la legitimidad de las instituciones mediante resultados concretos y una nueva forma de relacionarse con la ciudadanía. La confianza no se recupera con campañas de comunicación ni con discursos optimistas. Se construye cuando el Estado cumple sus compromisos, actúa con transparencia, escucha antes de decidir y mantiene una presencia efectiva en los territorios. También cuando existe coherencia entre lo que se promete y lo que finalmente ocurre. Esta reflexión cobra especial importancia en un país que necesita ejecutar grandes proyectos de infraestructura, energía, minería, transporte, salud y saneamiento. Todos ellos requieren recursos económicos y capacidad técnica, pero también legitimidad social. Ninguna inversión será sostenible si las personas sienten que sus preocupaciones fueron ignoradas o que el desarrollo ocurre de espaldas a los territorios. Durante muchos años hemos entendido la gestión social como una respuesta frente a los conflictos. Hoy esa visión resulta insuficiente. La gestión social debe convertirse en una capacidad estratégica del propio Estado para gobernar un país diverso, descentralizado y con demandas cada vez más complejas. Gestionar socialmente significa dialogar antes de que aparezcan los problemas, comprender las dinámicas locales, incorporar la participación ciudadana en la toma de decisiones y generar relaciones de largo plazo entre el Estado, las empresas, la sociedad civil y las comunidades. No es un mecanismo para resolver crisis, es una herramienta para prevenirlas.

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