24 Edición Semanal En esa tarea, la innovación también juega un papel decisivo. Innovar no significa únicamente incorporar tecnología, sino desarrollar nuevas formas de escuchar, comprender y construir soluciones junto con las personas. Cuando la innovación pone a los ciudadanos en el centro de las decisiones, las políticas públicas ganan legitimidad y los proyectos encuentran mejores condiciones para prosperar. El Perú necesita crecer con mayor velocidad, generar empleo y reducir las brechas sociales. Pero ese objetivo no dependerá únicamente del presupuesto público o de la inversión privada. Dependerá también de nuestra capacidad para reconstruir la confianza entre instituciones, ciudadanos, empresas y territorios. El nuevo Gobierno tiene la oportunidad de impulsar esa transformación. Si logra hacerlo, no solo facilitará la ejecución de proyectos y fortalecerá la gobernabilidad, sino que dejará una base mucho más sólida para el desarrollo del país. Porque, al final, la confianza no es la consecuencia del progreso: es la condición que lo hace posible. Sin confianza no hay acuerdos. Sin acuerdos no hay gobernabilidad. Y sin gobernabilidad, no hay desarrollo.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2