MINERIA Edición Semanal 330 | Del 07 al 13 de septiembre 2026.

44 Edición Semanal Medio Ambiente El Perú arrastra desde hace décadas miles de pasivos ambientales mineros: antiguas instalaciones, relaves, bocaminas y otros restos de operaciones que pueden representar un riesgo para las personas y el medio ambiente. Resolver este problema debería ser una prioridad. Sin embargo, para una empresa formal que decide hacerse cargo de un pasivo y rehabilitarlo, el camino puede convertirse en un verdadero calvario. Las normas existen desde hace más de veinte años. La primera ley sobre la materia se aprobó en el 2004 y desde entonces ha sido modificada y reglamentada varias veces. En septiembre del 2024, se aprobó una nueva ley y, recientemente, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) publicó un proyecto para modificar su reglamento. Hay que reconocer que la nueva legislación recoge aportes positivos y abre posibilidades interesantes. El problema aparece cuando pasamos del papel a la realidad. ¿Hay que destruirlo todo? Uno de los principales problemas es la rigidez con la que se aplican las normas. En muchos casos se exige eliminar toda la infraestructura existente y devolver el terreno prácticamente a su condición original, sin preguntarse si parte de ella podría tener algún valor histórico, social o económico. Por: Raúl Benavides Ganoza, director de Compañía de Minas Buenaventura*. Pasivos ambientales mineros: cuando hacer las cosas bien se vuelve un calvario * Publicado en el diario El Comercio.

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