50 Edición Semanal Bajo el Reinfo permanecen más de 30,000 mineros que podrían estar dejando detrás nuevos pasivos sin un control ambiental efectivo. No tiene sentido gastar enormes esfuerzos y recursos públicos para remediar los pasivos del pasado mientras permitimos que se generen los pasivos del futuro. Una oportunidad para cambiar Este problema no se resolverá bajando los estándares ambientales. Todo lo contrario. Necesitamos reglas exigentes, pero también claras, razonables y posibles de cumplir. El Estado debería facilitar que una empresa, una comunidad o un inversionista quiera recuperar un pasivo, reaprovecharlo cuando sea técnicamente posible y darle un uso que beneficie a la población. También debería distinguir entre quien incumple deliberadamente y quien, actuando de buena fe, enfrenta dificultades técnicas o situaciones provocadas por terceros. Este noviembre, el Capítulo de Ingeniería de Minas del Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú organiza por tercer año consecutivo el Congreso de Pasivos Ambientales y Cierre de Minas (Pacmin). Será una buena oportunidad para que las autoridades presenten y fundamenten las modificaciones incluidas en el nuevo reglamento en un foro técnico. El Perú necesita resolver pasivos ambientales que entrañan alto riesgo ambiental y social, pero difícilmente lo conseguirá si convierte en una carrera de obstáculos la decisión de quienes quieren rehabilitarlos. La regulación ambiental debe ser rigurosa con quien contamina y no cumple, pero también debe ayudar –y no castigar– a quien decide hacerse cargo del problema.
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