MINERIA Edición Semanal 334 | Del 05 al 11 de octubre 2026.

14 Edición Semanal también por su capacidad para generar empleo, dinamizar la economía local, mejorar el bienestar y dejar infraestructura que pueda ser aprovechada por la población. En esa línea, planteó que la gestión de los proyectos debe buscar una articulación entre la industria minera y las actividades productivas existentes en el territorio. Esta visión, dijo, permite que la inversión genere beneficios que trasciendan el periodo de construcción o la propia operación minera, al incorporar desde la planificación las necesidades y capacidades existentes en el territorio. Uno de los aspectos centrales planteados por Hernández fue la necesidad de involucrar a las comunidades desde las primeras etapas del proyecto. Explicó que conocer con anticipación los requerimientos de una inversión puede permitir que la población se prepare y aproveche las oportunidades que se generarán. A su juicio, esta planificación también debe considerar las actividades económicas que ya desarrolla la población. Por ello, propuso que la incorporación de la comunidad al proyecto minero no debería significar el abandono de sus actividades tradicionales, sino la búsqueda de complementariedades que permitan sostenerlas. De esta manera, la gestión del proyecto puede incorporar una mirada de largo plazo que considere no solo la etapa de construcción y operación, sino también el escenario posterior al cierre. Finalmente, el especialista también destacó que, en este nuevo enfoque, las habilidades de comunicación y relacionamiento adquieren especial relevancia. Por el desarrollo sostenible.

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