MINERIA Edición Semanal 334 | Del 05 al 11 de octubre 2026.

35 AÑO 7 - Nº 334 / OCTUBRE 2026 mucha de la infraestructura prevista para contingencias futuras nunca se implementó. Y aquí es donde tenemos que ver el lado incómodo. El aparato estatal es lento, y no por falta de voluntad: tiene demasiadas urgencias a la vez. Cuando todo es urgente, lo que no grita se queda para después, y lo primero que se deja de lado es la prevención y la planificación. Así hemos llegado a cada emergencia: reaccionamos, reconstruimos y volvemos a olvidar. Pero las emergencias climáticas no van a esperar a que el Estado tenga la agenda despejada; todos los indicadores científicos, incluyendo la información del IPCC, nos dicen que los desastres climáticos irán en aumento. Por eso, colaborar no puede ser una respuesta de último momento ni un gesto de buena voluntad. Es una capacidad que debemos construir de manera urgente, y antes de la crisis. El sector privado cuenta con capacidad instalada organizativa, logística y preventiva en las regiones donde el impacto se notará; el Estado tiene la legitimidad, la planificación y la escala. Ninguno puede solo, y lo que no se acuerda hoy no se improvisa en medio del desastre. La experiencia internacional apunta en esa dirección. Chile, después del terremoto de 2010 (Maule, 8.8 Mw, con pérdidas por US$ 30 mil millones), y Japón en la posguerra usaron políticas anticíclicas para generar empleo, conectividad e industria. ¿Por qué no pensar en hacerlo incluso antes del Niño, de manera preventiva pero también proactiva, y reestructurar las condiciones de la infraestructura a nivel nacional? China construyó durante más de 40 años su capacidad logística de refinamiento de minerales con soporte de

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