MINERIA Edición Semanal 337 I Del 26 al 01 de noviembre 2026.

38 Edición Semanal y promueven su incorporación en las decisiones empresariales. Por su parte, el territorio no debe comprenderse únicamente como una delimitación geográfica o administrativa, sino como un espacio socialmente construido, donde convergen recursos naturales, actividades productivas, instituciones, derechos, identidades culturales y relaciones de poder. En este contexto, comprender el territorio exige reconocer la coexistencia de diferentes formas de ocupación, aprovechamiento y valoración de los recursos, así como las relaciones entre los espacios de intervención minera y las dinámicas sociales que trascienden sus límites físicos. Desde una perspectiva territorial, Lesser et al. (2023) examinan la importancia de las distintas escalas geográficas y sociales en la configuración de la licencia social para operar, lo que permite reconocer que las relaciones de la minería con su entorno no se circunscriben necesariamente a las comunidades más próximas. Esta comprensión permite advertir que una misma intervención minera puede representar oportunidades económicas para determinados actores y, simultáneamente, generar preocupaciones sobre el agua, los medios de vida, el ambiente o las transformaciones socioculturales para otros. Por consiguiente, la gobernanza social requiere reconocer estas distintas racionalidades y considerar cómo las decisiones empresariales interactúan con los intereses, derechos y expectativas territoriales, sin desconocer las competencias del Estado ni la autonomía de las comunidades. Lea el artículo completo: http://t.ly/KiYaB

RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2