PRUEBA PARA SABE

Ernesto Baertl 200 201 Prueba para sabe Milpo dejó la propiedad y renuncié al directorio. Pero don Óscar Ruiz Tagle, que era el Presidente de Madeco, me pidió que me quedara y tomara la Presidencia del directorio. A don Andrónico Lucsik, padre, lo conocí mucho. Él tuvo tres hijos, Andrónico, que se ocupaba de la parte bancaria; Jean Paul, a cargo de la parte minera y, Guillermo, que veía la parte industrial. Don Andrónico padre comenzó sus negocios vendiéndoles a los japoneses un proyecto minero en Chile. Él mismo contaba que cuando los japoneses firmaron el acuerdo era por 500 mil, pesos creía él, pero en realidad el contrato era en dólares. Con eso comenzó. Luego hizo el ferrocarril de Iquique a Bolivia y entró en muchos otros negocios. Mi alternancia entre empresas mineras e industriales no me causó mayores problemas. Aunque existen diferencias, las industrias manufacturera y minera, de donde yo provenía, tienen muchas cosas en común. Son sistemas de producción que no los crea uno, sino que ya han sido inventados para aplicarse con rigor y sensatez. Por ello, con la asesoría adecuada, me sentí en capacidad de asumir las nuevas responsabilidades. Por ejemplo, en Inresa, los asesores eran técnicos de la ciudad de Varese, quienes producían los electrodomésticos en Italia. Toda la tecnología, las maquinarias y los procesos provenían de ese país. Algo semejante sucedía en la industria minera. Si bien no tenía el conocimiento teórico de la geología para el yacimiento minero –cosa para la que no estudié porqueme gradué de ingenieroquímico–, si tenía un conocimiento práctico porque había vivido toda mi infancia en las minas. Mi expertise como ingeniero para las instalaciones mineras e industriales era relativamente similar. Por otro lado, anivel de undirectorioyano se entra tanto enel detalle técnico, sino en el concepto de políticas de inversión, de crecimiento, de comercialización, de financiamiento, de responsabilidad social, de apoyo a las comunidades, a los trabajadores y a sus familias; en donde lo que en realidad impera son la formación y los criterios. Sin duda, algunautilidaddebehaber tenido esapreparaciónporquenuncabusqué formar parte de algún directorio, siempre me llamaron sin que yo hiciera nada para ello. Sin embargo, esa actividad en diversas empresas fue en aumento hasta que, en algúnmomento,mi asistencia física a todas esas reuniones se convirtió en una tarea casi imposible. Estaba totalmente metido en ese mundo y mi propósito siempre fue el mismo, que puede ser resumido con toda sencillez: tratar de que las cosas se hicieran bien, modernizar y profesionalizar el trabajo y dejar atrás ese estilo criollo con el que se hacían tradicionalmente las cosas en el país. Uno de mis principios ha sido la frase del viejo Sulzer, que está escrita frente a la fábrica deWinterthur en Suiza: “Hacer las cosas bien no cuestamucho más trabajo que hacerlas mal”. Otro asunto crucial en los directorios es anticipar el futuro, ver qué pasos debes ir dandoparanoquedarte atrás, observandono solo tu área

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