En una emotiva ceremonia, el Capítulo de Ingeniería de Minas del Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú (CD Lima – CIP) rindió un homenaje al reconocido ingeniero Alberto Encinas, quien cuenta con más de 60 años de aporte profesional a la minería peruana. En sus palabras, el presidente del Capítulo de Ingeniería de Minas del CD Lima – CIP, Germán Arce destacó que por la capacidad e ingenio demostrado en las unidades mineras donde laboró, Encinas es conocido como “El Maestrito”.“Nos toca destacar a un insigne profesional minero trujillano que se graduó en la Universidad Nacional de Ingeniería y, que por méritos propios, obtuvo becas para estudiar en Estados Unidos de América. Desarrolló una excelente trayectoria en diferentes minas, lo que hizo que todos en la minería lo conociéramos como El Maestrito”, detalló.Por su parte, el decano de los expresidentes del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, Alberto Baertl resaltó que conoció a El Maestrito en la mina San Cristóbal y era claro que se había constituido en una autoridad en la Cerro de Pasco Corporation, que era una compañía de gran calibre.“Esta empresa fue la inversión más importante que hubo en el país en el siglo XX. No solo se dedicó a hacer minería, sino que desarrolló la infraestructura del centro del Perú. Gracias a la Cerro hubo el ferrocarril central, tuvo hidroeléctricas e inversiones agrícolas y ganaderas, y construyó pequeñas industrias en Huancayo y Huánuco, entre otros”, rememoró. A su turno, Jaime Tumialán resaltó que el homenajeado cuando trabajó en la Cerro de Pasco desarrolló el innovador método de explotación de tajeos de corte y relleno descendente, conocido como “Michi”, que le permitió ganar el primer Premio Científico Tecnológico Nacional. Finalmente, Arnaldo León expresó su respeto a Encinas por su calidad profesional como compañero de trabajo y amigo de quienes tuvieron la oportunidad de compartir con él.En su alocución, el homenajeado agradeció al Colegio de Ingenieros del Perú por la distinción que le causaba dos sentimientos: tristeza y orgullo. “Tristeza porque ya no tengo la energía que puse cuando hice mi trabajo en las minas y, orgullo, porque creo que el esfuerzo de investigación desplegado ha tenido eco en las nuevas generaciones”, puntualizó.
Minería Regenerativa: el nuevo paradigma para desbloquear inversiones en Latinoamérica Seguir leyendo