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IVÁN ARRIAGADA: SIN MÁS EXPLORACIÓN, NO HABRÁ NUEVA GRAN MINERÍA

El CEO de Antofagasta Minerals, Iván Arraigada, en entrevista con el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, señala que América Latina enfrenta una ventana histórica por la demanda de minerales críticos, pero el impulso a la exploración y la reducción de los plazos de permisos serán claves para destrabar inversiones.

 ¿Cuáles considera que son los principales desafíos de Latinoamérica para atender la creciente demanda de minerales críticos?

Hay varios desafíos.Uno de ellos, que es importante, es que logremos aumentar la cantidad de exploraciones en la región, que es muy prospectiva, particularmente en algunos minerales recogidos en la geología del continente, especialmente cobre y metales preciosos.

Según datos, la exploración minera mundial alcanzó un presupuesto de 12 billones de dólares en 2025, lo que representa un aumento marginal en el mundo. Y en América Latina tenemos alrededor de un 25% del gasto global en exploración. El resto está en otras geografías. Poder aumentar eso y, particularmente en países como Chile y Perú, es vital para crear oportunidades mineras en el futuro y responder a la demanda creciente de minerales críticos.

El segundo desafío tiene que ver con los aspectos asociados a los permisos: acortar los plazos desde que un proyecto es descubierto, hasta que comienza la primera producción.

En la mayoría de nuestros países ese ciclo está más o menos medido en 10 años. Es mucho tiempo que un proyecto minero demore una década en desarrollarse. Entonces, la capacidad que tengamos y que tengan nuestros países de implementar políticas públicas que permitan reducir los espacios de permisos, sin degradar los estándares de sustentabilidad, medioambiente, comunitario, es muy importante.

En tercer lugar, contar con normas claras y estables. La minería es un negocio y una actividad a largo plazo que requiere desarrollos bien intensivos en capital y, por lo tanto, la estabilidad en medidas como los marcos tributarios, son sumamente importantes. Hemos visto que algunos países recientemente han instaurado normas especiales de estabilidad tributaria, como es el caso de Argentina. En el caso de Chile y Perú tenemos un marco institucional económico muy sólido, que tiene ya muchos años, esa estabilidad me parece muy importante.

Un cuarto elemento es el talento, la necesidad de contar con talento suficiente para las demandas y los desafíos del futuro. La formación de jóvenes profesionales, la incorporación de gente con nuevas competencias y capacidades para el desarrollo de la minería futura es clave.

Y quiero mencionar un desafío adicional, que me parece esencial: que la minería debe contar con la legitimidad, la confianza, de la sociedad y de los territorios en los que se desarrolla. En este sentido, el trabajo con las comunidades para acercar los beneficios de la minería a través del empleo, para el desarrollo de proveedores y la inversión social, es fundamental para contar con la legitimidad que la industria necesita.

¿Identifica algunas políticas públicas o reformas, ya sea en Chile o en la región, en América Latina, que contribuyan precisamente a superar estos desafíos?

El desafío asociado a la mayor eficiencia y efectividad en la obtención de los permisos es algo que tenemos en común con Perú. En ello el Estado, el poder legislativo, tiene un rol importante, y en ambos países contamos con marcos, como dije, regulatorios robustos para el sector minero, con un derecho de propiedad sólido. Sin embargo, mejorar los plazos es importante.

En materia de estabilidad normativa es clave sostener el marco institucional que tenemos a través de los distintos gobiernos. En materia tributaria, Perú tiene el canon minero, que entiendo ha sido una fuente importante de recursos para las regiones mineras: esa estructura ha dado cierta estabilidad a los aspectos relacionados con cómo se disponen los recursos fiscales en dichas regiones.

En Chile, por su parte, existe un royalty minero. Si bien se dan ciertos niveles de discusión respecto de la efectividad con la que es posible invertir estos recursos, cuántos efectivamente se despliegan, es importante mantener ese tipo de mecanismos en la mira desde el punto de vista de las políticas públicas para asegurar que efectivamente los recursos de la minería lleguen a las regiones donde esta se desarrolla.

Otro desafío en materia de políticas públicas es el orden y la seguridad y contar con una minería que es formal y opera dentro de los marcos de la legislación vigente. Perú tiene un desafío particular desde el punto de vista de la minería ilegal y creo que ese es otro ámbito donde las políticas públicas pueden ayudar para que la industria esté asociada al bienestar de la comunidad y no a aspectos que puedan estar al margen de la ley.

Las políticas públicas pueden aportar estabilidad, predictibilidad y pueden habilitar el desarrollo del sector minero. Chile y Perú han tenido muchos avances en este ámbito, con institucionalidades muy sólidas, pero hoy, en la coyuntura y en la disyuntiva en la que estamos, cuando se requiere mayor producción, hay una tremenda oportunidad para buscar mayores niveles de producción con desarrollos nuevos. Esa oportunidad, Perú no la puede perder, Chile no la puede perder, la región de Latinoamérica no la puede perder.

Desde Estados Unidos se han venido promoviendo algunos acuerdos para fortalecer precisamente estas cadenas de suministros de metales críticos. En el caso de Chile, ¿hacia dónde deberían canalizarse estos esfuerzos para fortalecer estas cadenas de suministro?

Estados Unidos es y ha sido tradicionalmente un socio estratégico y comercial muy importante para Latinoamérica. Y va a seguir siéndolo. Por lo tanto, los esfuerzos de acercamiento para asegurar nuestro rol desde el punto de vista del suministro de los minerales críticos son importantes, considerando las riquezas geológicas de la región. Ello, sin embargo, no es excluyente de las relaciones comerciales que mantenemos como país y como continente con otros mercados tanto o más importantes en el consumo de estos minerales críticos. Hoy día, hay mercados como el de la India, que está creciendo a tasas muy grandes, lo que representa una oportunidad también para los países productores.

La región, nuestros países, han tenido políticas comerciales de comercio abiertas, fundadas en relaciones multilaterales, y ese es el marco en el cual deben desarrollarse.

¿Qué aspectos considera que han sido limitantes para tener nuevos proyectos de gran escala, de gran minería en los últimos años?

De alguna manera el esfuerzo en exploración ha disminuido. Como lo mencioné inicialmente, tenemos una tremenda oportunidad de promover más exploraciones en el caso de nuestros países, que son muy prospectivos.

En Antofagasta Minerals instalamos una oficina en Perú con el equipo de exploración que tenemos en Chile, en búsqueda de algunos blancos interesantes, por ejemplo.

El otro aspecto lo conversábamos recién: si bien nuestros países tienen marcos institucionales sólidos, reducir y hacer más eficientes los ciclos de permisos sin degradar los estándares, pero sí evitando superposiciones o duplicaciones de los permisos existentes, es esencial.

Y el talento es importantísimo. Contar con el talento y desarrollar capacidades es una limitante y, al mismo tiempo, una oportunidad que no podemos desaprovechar. Se van a requerir especialidades y competencias nuevas para desarrollar el sector minero con sistemas de trabajo flexibles. Tenemos que atender a ello.

Lo bueno y lo positivo, en el caso de Perú y de Chile, es que tenemos un marco institucional económico para el sector minero que ha sido un tremendo chasis para el desarrollo de la minería. Hay que pensar que en Perú la minería representa cerca del 10% del PBI, sobre el 50% de las divisas para exportaciones, un empleo directo del orden de las 260 a 280 mil personas, pero cuando uno incluye los efectos indirectos probablemente hay más de 2 millones de personas vinculadas a la actividad minera. Es un tremendo motor de desarrollo económico. En estos momentos, cuando el mundo requiere más minerales críticos, Perú puede ser una fuente de minerales que permita también el desarrollo local.

En Perú, Ecuador y Colombia se han identificado algunos proyectos paralizados por décadas debido precisamente a la conflictividad social. ¿Usted cree que la industria ha logrado una convivencia más estrecha y de confianza, una convivencia más cercana con las comunidades de su entorno?

Pienso que con el tiempo la industria minera efectivamente ha ido desarrollando un entendimiento de la relación con las comunidades que ha evolucionado hacia lo que yo llamaría la minería responsable. Esta es una minería que está centrada en que los beneficios del desarrollo del sector se traduzcan también en mayor avance, progreso, calidad de vida y bienestar para las comunidades.

No digo que esto esté totalmente resuelto. En algunos casos en los que ha existido rechazos o conflictos sociales, tenemos que buscar cómo hacer más eficiente cómo comunicamos los beneficios del sector minero desde el punto de vista de los minerales críticos que producimos para mejorar los estándares de vida en nuestros países. Y, a la vez, debemos trabajar en lograr acuerdos que resuelvan esos conflictos y que permitan trasladar los beneficios que tiene la minería como sector para el desarrollo y bienestar de esas comunidades.

En ocasiones, los ejes de conflicto han estado alrededor del agua, de la energía, de la contaminación por material particulado o polución, y la minería moderna puede hacerse cargo de esos impactos. En términos de logística, existe tecnología para poder mover los minerales a través de infraestructura que permita minimizar los impactos sobre las comunidades.

En esto es importante también el rol del Estado con las comunidades. El Estado puede ser un habilitador y un facilitador que permita justamente acercar una perspectiva de largo plazo entre las comunidades y las empresas. Yo soy optimista respecto a lo que se puede hacer: en los lugares en que la minería ha actuado bien, ha sido un motor de desarrollo sumamente importante. Nuestros países serían muy distintos sin el desarrollo del sector minero.

El objetivo del WMC es la transformación de la industria bajo tres pilares: Confianza, transformación y tecnología. Bajo su mirada, ¿qué necesitamos hacer diferente? ¿Qué necesita hacer diferente para poder potenciar la sostenibilidad de esta industria, de la industria minera?

Hay dos ejes que me parecen importantes en esto: uno es la innovación y la tecnología, y el segundo, los modelos de relacionamiento que permitan que los beneficios de la minería lleguen a las comunidades y a los territorios donde se desarrolla.

Existe un tremendo espacio para incorporar innovación y tecnología en la industria minera. Eso puede cambiar los sistemas de trabajo, puede reducir los impactos en el entorno. Lo hemos visto: la migración hacia la minería con agua proveniente del mar, en el caso de Chile. O con energías limpias. O la minería que puede implementarse con sistemas de trabajo híbridos que permiten una mejor conciliación entre la vida personal y la vida familiar, particularmente para la incorporación del talento de las mujeres en minería es clave.

Progresivamente, la minería ha ganado espacios para digitalizarse, para innovar y para ofrecer un lugar de trabajo desafiante. Y al mismo tiempo reducir los impactos en el entorno.

Por otro lado, el relacionamiento comunitario es un eje muy importante de la sustentabilidad. En la minería moderna, responsable, hay mucho lugar para desarrollar una visión común, compartida con las comunidades, respecto de los proyectos mineros.

Esos dos ejes son claves. Y es muy bueno que podamos tratarlo en el World Mining Congress. Perú ofrece condiciones realmente muy destacadas en materia del desarrollo del sector y de lo que la minería puede hacer. Por lo tanto, son muy pertinentes.

Precisamente, usted va a participar de un panel denominado “De la urgencia a la acción”. ¿Qué mensaje espera transmitir a los asistentes de este evento?

La industria minera, hace algunos años, era una industria que venía de alguna manera replegándose, siendo presa de sus paradigmas históricos.

Hoy día la tecnología va a permitir cambiar la forma en cómo vivimos y los metales están en el centro de todos esos factores. Del desarrollo industrial, de la transición energética y también de las nuevas tecnologías. Pero esa oportunidad existe ahora y el desafío es la urgencia con la que podemos hacer transformaciones para responder a esta demanda de minerales críticos, que se traduzca en desarrollo para nuestros países, para nuestras comunidades y para las localidades en las cuales nosotros desarrollamos el sector.

El sector privado y el público tienen hoy la oportunidad, como pocas veces y a través de políticas públicas, de impulsar el desarrollo de la tecnología y la innovación y, a la par, beneficiar a todos los que habitan en Latinoamérica, un continente que cuenta con los recursos naturales para abastecer la verdadera revolución de los minerales críticos.

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