La minería peruana muestra señales claras de recuperación. De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas, en noviembre de 2025 la producción nacional de zinc creció 13.7%; la de plomo, 10.8%; la de hierro, 5.6%, y la de plata, 0.03%, en comparación con el mismo mes del año anterior.Estas cifras reflejan la resiliencia y competitividad del sector, así como su papel fundamental en la economía nacional, al generar empleo, inversión y desarrollo en diversas regiones del país. En un contexto internacional marcado por la volatilidad de precios y tensiones geopolíticas, mantener una tendencia positiva en producción constituye una señal relevante de estabilidad operativa y capacidad de respuesta.Sin embargo, consolidar esta recuperación exige algo más que buenos indicadores. Desde el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) consideramos que estos avances deben estar acompañados de un entorno de mayor institucionalidad y formalidad. En ese sentido, la decisión del gobierno de replicar el Modelo Pataz en Cajamarca y otras zonas del país representa una medida necesaria para enfrentar de manera integral la minería ilegal y su vinculación con el crimen organizado.Según una investigación de la Universidad Nacional de Cajamarca, la minería ilegal en zonas como Chugur, El Tingo, Sinchao, Hualgayoc y Bambamarca moviliza alrededor de S/ 6 mil millones al año, recursos que operan fuera de cualquier esquema de desarrollo formal.Pero el desafío no se limita a la ilegalidad. El país enfrenta un problema estructural que condiciona su desarrollo: la corrupción, que debilita la institucionalidad, afecta la calidad del gasto público y distorsiona la ejecución de inversiones estratégicas. Desde el IIMP reafirmamos que la minería peruana tiene la capacidad de seguir siendo uno de los principales motores del desarrollo nacional. Pero ese liderazgo solo será sostenible si se fortalece la formalidad, se consolida la presencia efectiva del Estado en el territorio y se promueve una cultura de integridad tanto en el sector público como en el privado.Juan Carlos Ortiz, segundo vicepresidente del IIMP
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