Las decisiones de diseño y secuencia minera pueden marcar la diferencia en la rentabilidad de un proyecto, al permitir un acceso más temprano al mineral de mayor ley, reducir requerimientos de inversión y mejorar el flujo de caja, sostuvo el gerente Comercial de Mine Precision, Joel Ojeda, durante el Encuentro Minero del IIMP.Afirmó que un mismo depósito puede admitir distintas alternativas de desarrollo y que cada una implica decisiones sobre inversión, diseño, producción y secuencia de explotación que pueden conducir a resultados económicos diferentes.“Un yacimiento representa el potencial, mientras que la ingeniería va a determinar cómo aprovecharlo”, apuntó tras explicar que contar con recursos de buenas características no garantiza, por sí solo, que un proyecto sea económicamente atractivo.Desde esta perspectiva, aseveró que la ingeniería debe orientarse a identificar y evaluar alternativas que maximicen el valor, en lugar de limitarse a cumplir con los requerimientos técnicos establecidos por el cliente.En otro momento, detalló que la generación de valor desde la ingeniería minera requiere integrar tres dimensiones: técnica, económica y estratégica. La primera comprende la viabilidad, la seguridad y el cumplimiento de las restricciones operativas; la segunda considera la rentabilidad, la eficiencia en el uso del capital, los costos y los flujos de caja y, la tercera, incorpora la flexibilidad del proyecto frente a cambios en el mercado y la variabilidad geológica.En ese sentido, advirtió que una alternativa técnicamente viable no necesariamente es la más conveniente si demanda una inversión que compromete la rentabilidad. Del mismo modo, una propuesta económicamente atractiva puede perder valor si no contempla escenarios futuros o presenta limitaciones que dificultan su ejecución.“Generar valor no consiste solo en resolver un problema técnico, sino también implica tomar decisiones de ingeniería en soluciones que sean viables, que sean rentables y que sean estratégicamente sostenibles”, afirmó.Esta visión cobra especial relevancia en proyectos mineros de larga duración, expuestos a variaciones en los precios de los metales, las condiciones del mercado y las características del yacimiento. Por ello, el expositor destacó la necesidad de evaluar alternativas bajo distintos escenarios y reducir la incertidumbre antes de comprometer inversiones de gran magnitud.De los entregables a los resultadosOtro de los aspectos abordados fue la diferencia entre una ingeniería orientada al cumplimiento de entregables y otra enfocada en los resultados del proyecto. Si bien los estudios, diseños, cronogramas y documentos técnicos constituyen componentes esenciales de los servicios de consultoría, Ojeda sostuvo que su aporte debe medirse también por las decisiones que permiten sustentar.Ojeda añadió que una ingeniería orientada a resultados, evalúa distintas alternativas, identifica oportunidades de mejora y proporciona recomendaciones que contribuyen a una mejor toma de decisiones. Este enfoque supone ir más allá del alcance solicitado cuando el análisis técnico permite identificar opciones que podrían incrementar el valor del proyecto.“El entregable documenta la ingeniería, contribuye al valor, y esto se demuestra a través de las decisiones que permite sustentar”, precisó.Para el representante de MINE PRECISION, este criterio debe aplicarse transversalmente a las distintas especialidades que participan en un proyecto minero, desde geología y geotecnia hasta planificación, diseño minero, procesamiento, infraestructura, gestión ambiental, permisos y evaluación económica.La integración de estas disciplinas resulta fundamental porque una mejora aislada no garantiza un beneficio para el conjunto del proyecto. Por ejemplo, incrementar la producción anual mediante un cambio en la secuencia de minado exige verificar que la planta de procesamiento tenga capacidad para recibir el mayor volumen y que las condiciones geotécnicas permitan ejecutar la modificación de manera segura, “lo que puede optimizar una disciplina no necesariamente optimiza de manera integral todo el proyecto”.Decisiones tempranas, oportunidades de valorDurante la exposición, Ojeda destacó que las primeras etapas de desarrollo de un proyecto ofrecen mayores posibilidades de influir en su valor, debido a que todavía es posible comparar alternativas de diseño y modificar parámetros fundamentales con menores costos que durante la operación.La selección del método de explotación, la secuencia de minado, la capacidad de procesamiento y el dimensionamiento de la flota son algunas de las decisiones que pueden condicionar el desempeño técnico y económico de una operación a largo plazo.A medida que el proyecto avanza hacia la ingeniería de detalle, la construcción y la operación, los cambios suelen requerir mayores recursos y generar impactos más significativos. Por ello, el expositor enfatizó la importancia de realizar evaluaciones de ingeniería rigurosas desde las etapas conceptuales y de prefactibilidad.“Mientras antes se identifiquen y se evalúen oportunidades, mayores son las posibilidades de generar valor en un proyecto”, sostuvo.Entre las principales oportunidades de mejora mencionó la optimización del diseño final del tajo y de las fases de minado, las estrategias de ley de corte y alimentación de mineral a planta, la selección del método y la secuencia de explotación subterránea, el dimensionamiento de la infraestructura y la gestión de la dilución, la recuperación y las restricciones operativas.Estas decisiones pueden traducirse en un acceso más temprano al mineral de mayor ley, una recuperación superior, menores costos de capital y operación, así como una mejor flexibilidad operativa.Medir y verificar el valor generadoEl expositor también planteó la necesidad de establecer mecanismos para cuantificar los beneficios de las intervenciones de ingeniería. Para ello, propuso partir de una situación base comparable, evaluar alternativas, identificar los beneficios incrementales y determinar su impacto mediante indicadores vinculados a los objetivos de cada proyecto.Entre las variables de medición mencionó el capital de inversión (CAPEX), los costos operativos (OPEX), la producción y los resultados económicos. Sin embargo, precisó que la evaluación no debe concluir con la presentación de una propuesta técnica, sino que debe contemplar la verificación de los beneficios obtenidos.Este proceso requiere establecer condiciones de validación y realizar un seguimiento que permita comprobar si la alternativa implementada alcanzó los resultados previstos.Finalmente, Ojeda destacó que la robustez de una solución también depende de su comportamiento frente a escenarios de incertidumbre. En proyectos de larga vida útil, la evolución de los precios de los metales y otras variables puede modificar las condiciones bajo las cuales se tomó una decisión.Por ello, sostuvo que la selección de alternativas debe considerar no solo el valor esperado, sino también la exposición al riesgo y la capacidad de mantener resultados consistentes ante diferentes escenarios. De esta manera, culminó diciendo que la ingeniería puede contribuir a decisiones mejor sustentadas y a una gestión más eficiente del capital a lo largo del ciclo de vida de los proyectos mineros.