La aprobación en la Comisión de Energía y Minas del Congreso de un dictamen que propone reducir de 30 a 15 años el plazo de caducidad de las concesiones mineras sin actividad, genera un desfase entre el marco legal y la dinámica técnica de la exploración y puesta en operación de un proyecto, afirmó el miembro del comité organizador de proEXPLO 2026, César Riofrío.“El tiempo promedio entre el descubrimiento de un yacimiento y su entrada en producción es de 28 años a nivel mundial. En el Perú, debido a la carga burocrática, puede extenderse entre 40 y 55 años”, explicó el geólogo al Instituto de Ingenieros de Minas del Perú. En ese contexto, advirtió que exigir actividad productiva en un plazo de 15 años no se ajusta a la complejidad técnica actual de los proyectos mineros.Asimismo, subrayó que los nuevos descubrimientos suelen estar cubiertos, se encuentran a mayor profundidad, pueden presentar leyes más bajas y/o contener elementos como arsénico que requerirán procesos metalúrgicos más complejos y costosos.“Lo que hoy se etiqueta como ‘ocioso’ puede ser un proyecto en exploración intensiva o una reserva estratégica, cuya explotación depende de factores técnicos o de mercado”, precisó.Igualmente, comentó que la exploración comienza con el desarrollo de programas generativos: mapeo geológico, muestreo sistemático de suelos y rocas, geofísica aérea e interpretación de imágenes satelitales, lo que puede tomar entre cuatro y cinco años, sin considerar el tiempo necesario para permisos y acuerdos con comunidades.“Reducir los plazos obligaría a acortar los tiempos de evaluación y podría forzar el abandono de áreas con potencial que aún no han completado su maduración técnica”, remarcó.