Por: Walter Casquino, consultor minero.Entorno macroEl sistema capitalista tiene su cimiento en la capacidad natural del hombre de ser y tener cada día más. Sin embargo, el comportamiento humano es irregular y se caracteriza por actuar en forma generosa en un extremo o dolosa en otro, por lo que se requiere promocionar el comportamiento generoso y fiscalizar el dolo ya que “en arca abierta, el justo peca’’. El diseño de los comportamientos colectivos humanos siempre tendrá la sombra de Judas.Nuestro bienestar depende básicamente de dos clases de bienes: los privados y los comunes. Los primeros son los que están hacia adentro del domicilio. Los bienes comunes son todo lo que está afuera. La administración de los bienes privados es instintiva y objetiva. Hasta los bebés protegen sus juguetes. El modelo de economía social de mercado que facilita la actividad privada es adecuado a nuestra realidad ya que –con honrosas excepciones– la falta de eficacia del sector público es cotidiana.La administración de los bienes comunes es subjetiva y es función de la intensidad de los valores que ponen en juego los participantes. Los hay de todos los colores, desde muy generosos hasta muy egoístas. Desde aquellos que priorizan sus bienes privados, subvaluando los valores comunes, hasta los caballeros quijotescos que reconocen la primacía del bien común, haciendo gala de cortesía y “juego limpio”. Los valores humanos identifican dos clases de participantes en el sector público: por un lado, los que disputan el bien común y, por el otro, la persona que representa a la autoridad, y que estableció previamente las reglas de juego de promoción y fiscalización del modelo. Para entregar resultados aceptables basta respetar las normas, pero, para mejorar el marco normativo se necesita cuestionar las normas, ya que siempre hay margen para el progreso. Las jerarquías basadas en la razón y la voluntad son necesarias para desarrollar instituciones útiles. Los recursos naturales, como bienes comunes que pertenecen a todos por igual, son administrados por los políticos de turno. El egoísmo o la generosidad, favorecidos por una autoridad parcializada, surgen entonces, para desequilibrar la balanza, afectando a la otra parte en cuestión. En “La tragedia de los bienes comunes”, Garret Harding (1968) establece lo complicado que es la gestión de estos bienes.Hasta ahora, 2026, continuamos buscando –en democracia o con dictadores– al Mesías Salvador. Lo cierto es que tenemos que seguir buscando. No podemos cansarnos de “atar nuestro carro a una estrella”. Quijote fue sabio.Entorno mineroPara el caso específico de los recursos minerales, el problema reside en la transformación de un bien común en un bien privado. En 1890, en la Universidad de Lausana (Suiza), el académico Vilfredo Pareto estableció que era posible “favorecer a algunos, siempre y cuando, no se perjudique a nadie”. Esto puede lograrse, con una participación erudita. El nudo gordiano de obtener talentos transparentes no tiene límites. En vez de confiar en una revolución de políticos, que ha representado una frustración republicana, no se debe abandonar la creación de instituciones con espíritu olímpico. El peor riesgo en la vida es no tomar ningún riesgo.Se considera que todos los peruanos logran su objetivo de pertenencia cuando el recurso natural se desarrolle, o sea cuando se explora, produce, comercializa y tributa. Por esta razón, es posible vincular el desarrollo minero con una creciente reducción del riesgo minero y con un derecho de vigencia decreciente. Se propone que la concesión de exploración comience en un nivel de US$ 50 por hectárea y por año, y concluya en cero, cuando comience a regir la concesión de explotación. En forma similar, el derecho de vigencia de la concesión de explotación se fijaría en US$ 50 por hectárea y por año, hasta llegar a cero, cuando se inicie la producción.A pesar del singular aporte de la gran minería a la macroeconomía nacional, la pequeña minería también juega un rol trascendental en el desarrollo nacional por lo que debe apoyarse con medidas de promoción y control. Es relevante el apoyo técnico para superar el riesgo geológico, minero, metalúrgico, energético, comercial y ambiental.Adicionalmente, el petitorio de la concesión de exploración deberá contener un “programa de exploración geológica” vinculante, y el petitorio de explotación deberá mostrar un “programa de construcción, ensamblaje y comisionado” vinculante.Se estima que la concesión de exploración tendría un horizonte renovable de diez años y la concesión de explotación (sería la concesión de construcción, ensamblaje y comisionado) tendrá una duración igual a la vida útil del proyecto.La gran minería requiere reservas probadas y la pequeña minería requiere reservas potenciales.La vinculación documentaria geológica debe implementarse a nivel nacional mediante el Ingemmet y la vinculación de explotación mediante los capítulos especializados del Colegio de Ingenieros del Perú. Afortunadamente, el territorio peruano tiene yacimientos filoneanos y aluviales de alta ley y poco volumen, favorables para ser operados por la pequeña minería, y yacimientos diseminados de baja ley y alto volumen, favorables para ser operados por la gran minería.Por esta razón, la pequeña y la gran minería deberían examinar mecanismos o procedimientos técnicos (geológicos, mineros, metalúrgicos, energéticos o computacionales) de complementación comercial. El Reinfo dividió en vez de integrar. Por ejemplo, la transformación de un bien común en un bien privado puede facilitarse si el periodo de búsqueda se divide en cuatro etapas: (i) Prospección pública, (ii) Exploración no invasiva, (iii) Exploración invasiva y (iv) Dimensionamiento de reservas.De esta manera, solamente los proyectos mineros con reservas tendrían acceso a la concesión de explotación. Eliminaríamos el juego de azar como sambenito de la pequeña minería, y viabilizamos como ciencia a toda la actividad minera –pequeña y grande–.· La prospección pública, comenzaría con la recopilación y ordenamiento de toda la literatura técnica existente, incluyendo a los testigos de perforación diamantina, de tal forma que los estudios de geología, minería y metalurgia constituyan realmente un patrimonio nacional y que nadie –nacional o extranjero– tenga que duplicar estudios o análisis para realizar actividad minera en el Perú. Con el debido presupuesto y con resultados públicos, Ingemmet está en condiciones de hacerlo.· Exploración no invasiva, se hace para sentar, con claridad, la diferencia entre exploración científica de la exploración comercial. La nación peruana –toda la ciudadanía– tiene que contribuir al conocimiento del territorio, que es un bien común y que nadie debería detener. Este es el único atributo que las comunidades (propietarios del terreno superficial) pueden argüir para tener derecho a una participación comercial futura. No necesita permisos de ninguna clase. Se cita como ejemplo las aerofotos, la geoquímica, la geofísica y el muestreo errático no sistemático.· La exploración invasiva, supone trabajo sistemático de campo, incluyendo la toma de muestras siguiendo un determinado protocolo financiero. Requiere permiso del propietario del terreno superficial.· El dimensionamiento de reservas, o cubicación de reservas, que deben ser clasificadas en potenciales, probables y probadas, como base del negocio minero. La pequeña minería solamente requiere informe de levantamiento geológico de campo que muestre reservas potenciales. Deberá tener actualización anual. Sin reservas potenciales la pequeña minería no podrá acceder a la Concesión de explotación. Se puede tomar como ejemplo la “Certificación 43-101” de la Bolsa de Toronto (Canadá).Los permisos deberán ser sustentados solamente con diagramas de flujo balanceados, refrendados por ingenieros colegiados de las respectivas especialidades. Con posterioridad, los permisos deberán ser fiscalizados, durante la operación minera, por otros ingenieros colegiados.Marco actualDesde 1993 el marco vigente se caracterizó por la necesidad de atraer inversiones para poner en marcha los hallazgos mineros importantes de aquella época. En la localidad de Huaypetue (Madre de Dios), la pequeña minería comenzaba una incipiente informalidad minera aluvial. La pequeña minería filoneana se desempeñaba dentro de la normalidad.Como medida de promoción de grandes inversiones se optó por juntar las concesiones de exploración y de explotación, se sustituyó el sistema topográfico por el sistema geodésico (GPS), se estableció la unidad minera en cien hectáreas (parcela minera de un kilómetro por un kilómetro) y se mantuvo el minúsculo derecho de vigencia de tres dólares por hectárea y por año.Con estas medidas se logró impulsar las grandes inversiones mineras, pero se desbordó el control de la pequeña minería. Infaustamente, se concibió un instrumento legal para resolver un problema dimensional de control técnico.PropuestasØ La pequeña minería necesita apoyo técnico para perdurar.Ø A partir del 28 de julio de este año, se puede volver al régimen (antiguo) de concesiones de exploración y de explotación, haciendo las modificaciones pertinentes.Ø Establecer diez hectáreas como unidad de medida para la pequeña minería. Mantener cien hectáreas como unidad de medida para la gran minería.Ø La concesión de exploración comienza pagando cincuenta dólares americanos, hasta el dimensionamiento de reservas terminando en cero. Igualmente, la concesión de explotación comienza en cincuenta dólares por hectárea y por año y termina en cero, cuando se inicia la producción.Ø Considerando la variabilidad del conocimiento mineralógico existente en el territorio peruano, así como la capacidad técnica y financiera del emprendedor minero, se establece que los petitorios de exploración y de explotación contengan los programas –de exploración para el petitorio de exploración, y “de construcción” para el petitorio de explotación– que fijarán la extensión, la duración y las escalas de pago decrecientes del derecho de vigencia. Estos documentos deberán ser debidamente debatidos y aprobados previamente por los técnicos especialistas colegiados de la empresa y la autoridad minera.Ø El Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), es la autoridad técnica minera que utilizará el derecho de vigencia para financiar su rol a nivel nacional.Ø Inicialmente, la concesión de exploración tendrá una vigencia de diez años, previa evaluación. La concesión de explotación tendrá una duración igual a la vida útil del proyecto.Ø La vigencia del Reinfo es hasta el 31 de diciembre de 2026.