Con ocasión del Día de la Geología Peruana, que se celebra el 17 de septiembre en recuerdo al natalicio de don Carlos Lissón, dialogamos con dos de los más experimentados especialistas en la materia: Miguel Cardozo y César Vidal, quienes reflexionan respecto a la actualidad de esta actividad base para el desarrollo de la minería, principal actividad productiva del país. RM: ¿cómo ha cambiado la manera de buscar y descubrir yacimientos en el Perú? ¿Qué herramientas o conocimientos han marcado la mayor diferencia?MC: Las ciencias de la Tierra siguen siendo la base. Tenemos una serie de técnicas para reconocer los terrenos, las rocas y todos los elementos que conforman la corteza terrestre y que pueden contener elementos valiosos. Lo que ha cambiado fundamentalmente es el enfoque.En los años 80 y 90 comenzó a producirse una transformación importante en el Perú, con un mayor ingreso de empresas y capitales destinados a la exploración. Llegaron geólogos de diferentes partes del mundo, nuevas tecnologías, nuevos conceptos sobre los yacimientos minerales y, sobre todo, una gran disposición para explorar el potencial que ya tenía reconocido nuestro país.Eso cambió todo porque permitió combinar los principios básicos de la geología con nuevas técnicas, tecnologías y conocimientos. Los geólogos peruanos tuvimos la oportunidad de aprender y aplicar herramientas que antes no estaban disponibles.CV: El conocimiento es la base, es la plataforma sobre la cual el ser humano crece, se desarrolla, resuelve problemas, crea e innova.La geología en el Perú tiene más de 100 años, pero en las últimas décadas ha dado un vuelco importante. Un punto fundamental fue la publicación de los dominios geotectónicos y las franjas metalogenéticas, que permitió relacionar el conocimiento geológico actualizado con las grandes estructuras, las fallas, los pliegues, las provincias estructurales y los yacimientos.A ello se sumaron las bases de datos geocronológicas, geoquímicas e isotópicas, además de la información disponible a través del Geocatmin. Todo esto ha generado una plataforma de conocimiento que permite seleccionar mejor las áreas de exploración.Hoy esta actividad combina información geológica, geoquímica, geofísica, sensores remotos, modelamiento y grandes volúmenes de datos. Esa integración es indispensable para entender mejor nuestro territorio y definir nuevos objetivos exploratorios.RM: ¿Qué está faltando para que el potencial geológico del Perú se traduzca en nuevos descubrimientos?MC: Creo que los niveles de inversión todavía no son suficientes. Tenemos un potencial mucho mayor. Ahora nos toca explorar en profundidad, ya no solamente los yacimientos que afloran o están a 200 metros de profundidad, sino aquellos que pueden encontrarse a 500 o 1,000 metros y que pueden ser importantes.También hay muchas minas que actualmente explotan yacimientos polimetálicos y que podrían tener grandes depósitos de cobre debajo. Ese potencial existe y debemos buscarlo.Para hacerlo necesitamos aplicar tecnologías como la geofísica, que hoy cuenta con métodos más efectivos y rápidos y que permiten identificar anomalías en profundidad. Pero esas herramientas requieren inversión. En el Perú todavía tenemos muchas concesiones que no se exploran por falta de recursos.En ese sentido, requerimos un sistema más ágil. Los proyectos de exploración temprana no realizan grandes excavaciones ni actividades productivas; muchas veces se trata de trabajos superficiales, estudios geoquímicos o geofísicos que tienen un impacto muy reducido. Sin embargo, en el Perú los permisos pueden tomar años, mientras que en otros países pueden resolverse en mucho menos tiempo.Los permisos para realizar geoquímica, geofísica y otros trabajos de exploración deberían guardar relación con el nivel de avance y el impacto de cada proyecto. Eso permitiría acelerar la exploración sin descuidar el ambiente ni el territorio.La exploración es la etapa que permite descubrir las minas. Si queremos nuevas minas, primero tenemos que explorar y hacerlo de manera masiva, como ocurre en otros países mineros.CV: Tenemos que conjugar la geología con la economía minera. Los precios actuales de los metales hacen posible que yacimientos de menor ley puedan ser económicamente viables. Eso abre oportunidades para que las empresas que ya están posicionadas en determinados distritos mineros puedan crecer mediante nuevos descubrimientos.El Perú tiene una geología muy diversa y rica, pero necesitamos aprovecharla con una visión de largo plazo. En mis 40 años de ejercicio profesional enfocado en yacimientos minerales he participado en equipo en el descubrimiento de 16 yacimientos nuevos en el Perú; de ellos, 12 han sido puestos en producción y ocho se encuentran actualmente operativos y rentables.El Estado puede hacer más. En algunos lugares de Australia, por ejemplo, existen mecanismos de apoyo para empresas junior que cuentan con buenos prospectos pero no tienen recursos para perforar. El Perú podría desarrollar un fondo semilla para apoyar nuevos descubrimientos en empresas pequeñas y medianas que tengan buenos objetivos exploratorios.También necesitamos una base de datos que incorpore la información geológica generada por los concesionarios cuando abandonan una concesión. Esa información debería permanecer disponible para futuras generaciones de exploradores.RM: ¿Qué mensaje les daría a las nuevas generaciones de geólogos peruanos que tendrán la responsabilidad de seguir explorando un territorio cuyo potencial todavía no conocemos completamente?MC: Creo que todo geólogo quiere descubrir un yacimiento. No son tantos los yacimientos que existen en la corteza terrestre y no todos los que salen al campo llegan a descubrirlos. Pero les diría que hoy tenemos una ventaja enorme: podemos obtener información muy valiosa directamente en el terreno. Podemos observar las rocas, identificar los minerales, medir la composición y obtener información en minutos.Esa posibilidad de salir al campo, hacer una prospección y encontrar algo que pueda ser importante sigue siendo una fuente de entusiasmo para cualquier geólogo.No deben decir: “salgo a buscar” o “salgo a explorar”. Debe decir: “salgo a descubrir lo que hay en estos terrenos”. Eso genera un cambio de actitud completamente definitivo.CV: Hay que darles entusiasmo y despertar, si no lo tienen, la curiosidad. Hay que darles confianza. El geólogo debe tener la convicción de que puede alcanzar sus metas, pero entendiendo que la exploración minera requiere tiempo y que sus resultados son de mediano y largo plazo.A los jóvenes les diría: viajen más, lean más, estudien constantemente y armen su red de colegas y maestros. No duden en pedir ayuda ni en decir: “no entiendo esto, explícame”.Hay que integrar no solamente datos, sino también personas. Hay que tener objetivos de corto, mediano y largo plazo. Y mantener un norte.En exploración no existe la suerte como algo separado del trabajo. No hay tal cosa como suerte; uno genera su suerte. Se genera con conocimiento, trabajo sistemático, perseverancia, tecnología, buenos equipos y una dirección clara. Para eso somos los geólogos: para llevar la brújula y no perder el rumbo.
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