A una década de su creación, Women in Mining Perú (WIM Perú) plantea como uno de sus principales desafíos para los próximos años: lograr que una mayor cantidad de mujeres no solo ingrese a la industria minera, sino que pueda desarrollarse y permanecer en áreas técnicas y operativas, acceder a posiciones de liderazgo y encontrar condiciones para construir una trayectoria profesional de largo plazo.Esta fue una de las principales conclusiones del desayuno realizado por la organización para conmemorar sus primeros diez años de trabajo, que reunió a representantes del sector público y privado.Sobre el particular, la presidenta de WIM Perú, Nahil Hirsh sostuvo que todavía existe una brecha importante en la incorporación de mujeres a las áreas técnicas de la minería, donde persisten resistencias que limitan su participación. “Debemos seguir profundizando la participación de las mujeres en las operaciones mineras y entendiendo que el trabajo técnico también lo puede hacer una mujer”, afirmó.Sostuvo que, mientras la participación femenina tiene mayor presencia en áreas administrativas, el desafío continúa siendo abrir mayores oportunidades en las operaciones y en los puestos técnicos. “En la parte técnica es en donde encuentro más resistencia”, remarcó, tras considerar necesario avanzar hacia una mayor presencia femenina en espacios donde tradicionalmente la participación de mujeres ha sido menor.El reto, sin embargo, no termina con la contratación. La primera vicepresidenta de WIM Perú, Miluska Cervantes, puso el foco en la retención y desarrollo del talento femenino, al advertir que el sector necesita acompañar a las profesionales durante toda su trayectoria. “Hay mucho que trabajar en la retención del talento. Estamos ahora buscando que las niñas ingresen al sector minero, pero es otro gran reto que permanece”, señaló.Explicó que las dificultades pueden aparecer desde etapas tempranas, especialmente en algunas regiones, colegios y comunidades, pero también posteriormente, cuando las jóvenes concluyen sus carreras y deben encontrar oportunidades para continuar su formación, acceder a puestos de mayor responsabilidad y avanzar profesionalmente. “El Perú está perdiéndose el gran talento de la mujer minera”, afirmó al referirse a profesionales que terminan desarrollando sus carreras en otros sectores o países.De compromisos a resultadosPara WIM Perú, otro de los aspectos que requiere mayor desarrollo es la generación de información e indicadores que permitan conocer dónde están las mujeres dentro de las organizaciones y cómo evolucionan sus trayectorias. Cervantes sostuvo que, además de medir la participación femenina, se necesita conocer cuánto tiempo demora una mujer en ascender, su presencia en posiciones gerenciales y la evolución de aspectos como la brecha salarial.“Necesitamos medir para poder saber dónde ponemos nuestro esfuerzo”, enfatizó.En esa línea, Hirsh planteó que las empresas también deberían medir el impacto que tiene una mayor participación femenina en variables concretas del negocio. “Cuando tengo equipos mixtos, tengo mejores resultados en temas de costos. Entonces, ¿cuánto en temas de ahorros en costos? ¿Cuánto en realidad me está significando en términos de ahorro de costos? O en temas de seguridad, ¿cuánto me está significando en términos de seguridad?”, señaló.La presidenta de WIM Perú consideró que este tipo de información permitiría pasar de los compromisos generales a resultados verificables y, al mismo tiempo, demostrar con evidencia el aporte de una mayor diversidad en los equipos.Otro de los desafíos identificados por Cervantes es contar con información que permita seguir la trayectoria de las jóvenes desde las primeras etapas de formación. “Queremos saber cuántos de esos chicos están accediendo a una carrera STEM, cuántas llegan a terminar la universidad”, explicó, al señalar que existe información dispersa que debería ser articulada para definir mejor las prioridades de acción.Formación y nuevas oportunidadesLa formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) fue señalada como una de las áreas que deberán fortalecerse durante la próxima década. Para Hirsh, los programas dirigidos a jóvenes deben incorporar los cambios tecnológicos que ya están transformando la industria.“El futuro tiene que ser con tecnología e innovación, y nuestros programas tienen que tener ese componente, tienen que renovarse con ese componente”, afirmó. Añadió que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías deben formar parte de la preparación de las futuras profesionales del sector.Desde la perspectiva del Estado, la viceministra de Minas del Ministerio de Energía y Minas (Minem), Mayra Figueroa destacó los avances registrados en la participación femenina y señaló que el desafío es generar condiciones para que más mujeres puedan ingresar, desarrollarse, permanecer y crecer en la actividad minera.Destacó, además, el trabajo articulado con WIM Perú y recordó que ambas instituciones suscribieron un convenio de cooperación interinstitucional en marzo de este año para promover el intercambio de conocimientos y el desarrollo de iniciativas conjuntas. También resaltó los programas de integración minera y desarrollo sostenible que el Minem viene desarrollando con jóvenes y lideresas en distintas regiones.De cara a los próximos años, la viceministra planteó la necesidad de ampliar estos esfuerzos para que más niñas y jóvenes conozcan las oportunidades que ofrece la industria y puedan desarrollar las capacidades necesarias para participar en ella. “Imaginemos y soñemos un sector con más mujeres en las operaciones. Más mujeres en las áreas técnicas, más mujeres en innovación, en tecnología, en gestión pública y privada, y sobre todo en espacios donde se toman las grandes iniciativas”, señaló.Por su parte, la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, María Seminario sostuvo que el desafío de la participación femenina debe abordarse desde las primeras etapas de formación y extenderse hasta la inserción laboral, el desarrollo profesional, el emprendimiento y el liderazgo. En ese sentido, destacó la necesidad de articular esfuerzos entre el Estado, el sector privado, la cooperación internacional y organizaciones especializadas.Resaltó que la generación de autonomía económica requiere crear condiciones para que niñas, jóvenes y mujeres puedan desarrollar sus capacidades y acceder a mejores oportunidades. “Una mujer que desarrolla su talento, accede a mejores oportunidades, genera sus propios ingresos, fortalece su autonomía económica, amplía las oportunidades de su familia y contribuye al desarrollo”, afirmó.La agenda de la próxima décadaPara WIM Perú, los siguientes diez años estarán marcados por la necesidad de convertir el trabajo de sensibilización y apertura de espacios realizado durante su primera década en mayores oportunidades concretas dentro de la industria. Esto implica fortalecer la formación STEM, mejorar la información disponible, acompañar la trayectoria de las profesionales y promover su acceso a posiciones técnicas, operativas y de liderazgo.Cervantes añadió que este proceso también requiere fortalecer las redes de apoyo entre mujeres. “Somos mujeres, tenemos que apoyarnos. Que una ayude a poner el peldaño para la otra. Que nos veamos como seres humanos que necesitamos una red de apoyo”, sostuvo.Con diez años de trayectoria, WIM Perú inicia así una nueva etapa en la que el reto no solo será incrementar la presencia femenina en la minería, sino conseguir que ese crecimiento se traduzca en permanencia, desarrollo profesional, liderazgo y participación efectiva en las distintas áreas que definirán el futuro de la industria.
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