Los sistemas de alerta temprana desarrollados para fortalecer la seguridad hídrica pueden adaptarse a las operaciones mineras para anticipar alteraciones en las fuentes de abastecimiento de agua y evitar que un episodio de contaminación o variación en la calidad afecte los procesos productivos, sostuvo el asesor sénior del programa PROAGUA, Elier Ticona, durante su participación en Expo Agua y Sostenibilidad 2026.Explicó que, al igual que en los sistemas de abastecimiento de las ciudades, las operaciones mineras pueden identificar los puntos críticos de su cadena de suministro de agua, desde la fuente y captación hasta la conducción, e instalar estaciones remotas de monitoreo que permitan conocer en tiempo real las condiciones del recurso.“Cuando hay este tipo de eventos se genera una distorsión en la calidad. Entonces, se identifican estos puntos de las fuentes donde se capta el agua y ahí se pueden instalar estaciones remotas para monitorear su calidad”, señaló.Anticipar la respuestaIndicó que uno de los principales criterios para implementar estos sistemas es definir adecuadamente la ubicación de las estaciones de monitoreo. Si el punto de medición se encuentra demasiado cerca de la operación, la información puede llegar cuando ya no existe margen suficiente para reaccionar.“Tenemos que ubicar dentro del sistema un punto que me pueda dar un tiempo para poder reaccionar”, explicó.La anticipación dependerá, por tanto, de la distancia entre la estación de monitoreo y el punto donde el agua será utilizada. A mayor distancia, mayor será el tiempo disponible para adoptar medidas preventivas.En ese sentido, manifestó que el sistema debe complementarse con una selección adecuada de los parámetros que serán monitoreados. Además de variables asociadas a la cantidad del recurso, como caudal y nivel, deben incorporarse indicadores de calidad que permitan identificar oportunamente una eventual alteración.Entre los parámetros que pueden priorizarse mencionó la turbidez, el pH y la conductividad, cuya variación puede advertir sobre cambios en las condiciones del agua antes de que esta ingrese al proceso.“Una hora es un buen tiempo de respuesta. Con una hora yo ya puedo desviar esa agua contaminada y evitar que ingrese en mi proceso”, comentó, aunque precisó que el tiempo disponible dependerá de la ubicación de la estación dentro del sistema de abastecimiento.Este principio ya ha sido aplicado en sistemas de agua potable. La exposición de PROAGUA recoge experiencias en Piura y Tarapoto en las que el monitoreo remoto permitió trasladar la vigilancia desde las plantas hacia puntos ubicados aguas arriba de las fuentes de abastecimiento, con el objetivo de disponer de información antes de que una alteración llegara a las instalaciones de tratamiento.Infraestructura críticaEl especialista consideró que la aplicación de estas herramientas puede extenderse más allá de las instalaciones propias de las operaciones y abarcar corredores e infraestructura crítica compartida por las empresas mineras, las comunidades y los servicios públicos.Para ello, manifestó que primero deben identificarse los puntos más vulnerables y, posteriormente, definir la tecnología de acuerdo con las condiciones de cada territorio, considerando factores como la disponibilidad de comunicaciones y energía.“En esos puntos vulnerables se ve también la oportunidad de introducir tecnología de acuerdo con la realidad de cada zona y ver las coberturas de comunicación que hay”, aseveró.Una de las alternativas que viene incorporándose al monitoreo son las cámaras de vigilancia en tiempo real, que pueden complementar la información de los sensores. Esta combinación permitiría observar directamente determinadas condiciones de riesgo en zonas donde una alteración puede afectar la infraestructura de abastecimiento.“Ahora estamos trabajando con cámaras. En una vertiente donde pueda anticiparse un ingreso de agua o un huaico, las cámaras también podrían ser una parte de la solución”, enfatizó.Para Ticona, la utilidad de estas herramientas no se limita al momento de una emergencia. La información recopilada de manera continua permite construir registros históricos, identificar tendencias y establecer parámetros que ayuden a configurar los sistemas de alerta.En esa perspectiva, culminó indicando que la transformación digital de los sistemas de agua requiere integrar los datos de las diferentes etapas del abastecimiento y ponerlos a disposición de quienes deben tomar decisiones. El objetivo es que la información deje de estar dispersa y pueda ser consultada oportunamente desde una plataforma centralizada.