La planta de tratamiento de aguas residuales La Enlozada trató 472 millones de metros cúbicos de desagües de Arequipa entre 2016 y 2024, informó la vicepresidenta sénior de Asuntos Corporativos de Sociedad Minera Cerro Verde, Julia Torreblanca, durante su exposición en el Jueves Minero del 15 de octubre.Detalló cómo esta infraestructura forma parte de un sistema que articula el tratamiento de aguas residuales y el abastecimiento de recursos hídricos para la población, la agricultura y las operaciones mineras.La iniciativa surgió ante dos necesidades: la escasez hídrica de la Ciudad Blanca y la contaminación del río Chili por el vertimiento de aguas residuales sin tratamiento, en la medida que hacia el 2000 la infraestructura de almacenamiento existente resultaba insuficiente para atender el crecimiento de la población y las necesidades de los distintos usuarios de la cuenca.“En ese momento, Arequipa tenía 200 millones de metros cúbicos en general en el sistema regulado”, explicó. A ello se sumaba el vertimiento de aproximadamente 2 metros cúbicos de desagües, de los cuales solo una fracción recibía tratamiento en la planta de Chilpinilla.En otro momento, explicó que la primera etapa del Círculo Virtuoso del Agua se desarrolló mediante el trabajo conjunto entre Cerro Verde y la Empresa de Generación Eléctrica de Arequipa (Egasa), que permitió cofinanciar la presa Pillones, puesta en funcionamiento hace 20 años.Posteriormente, se incorporaron las represas Bamputañe y San José de Uzuña, esta última cofinanciada con el Gobierno Regional de Arequipa.“Estas tres infraestructuras han almacenado, en conjunto, más de 1,600 millones de metros cúbicos de agua desde su puesta en funcionamiento. Este volumen equivale aproximadamente a 20 años de consumo de agua potable de la ciudad y casi cuatro años de demanda agrícola”, detalló.El sistema también comprende la planta de tratamiento de agua potable Miguel de la Cuba Ibarra, financiada íntegramente por Cerro Verde, así como las tuberías construidas para ampliar el abastecimiento hacia los conos norte y oeste y otros sectores de la ciudad.“La planta representó una inversión de US$ 150 millones y beneficia actualmente a alrededor de 500 mil personas. Debido a su diseño modular, puede ampliar su capacidad para atender hasta 750 mil habitantes”, precisó.Como panelistas participaron en el Jueves Minero la hidrogeóloga sénior de Aquifer Management Consulting, Shianny Vásquez; el director técnico e hidrogeólogo sénior de Hydro-Geo, Jorge Tovar, y el hidrólogo principal de Planeamiento Estratégico en Minera Las Bambas, Jorge Zafra. La moderación estuvo a cargo del director del IIMP, Richard Contreras. Tratamiento de desagüesUno de los componentes centrales de la iniciativa es La Enlozada, infraestructura diseñada, financiada, construida, operada y mantenida por Cerro Verde. La empresa también participó con el 30% de la inversión en la planta La Escalerilla, que trata las aguas residuales del cono norte.Torreblanca explicó que la decisión de tratar la totalidad de los desagües de Arequipa respondió a la necesidad de evitar que la contaminación continuara llegando al río Chili. La empresa requería agua para ampliar sus operaciones, pero el volumen de aguas residuales disponible superaba sus necesidades.“Nosotros en ese momento necesitábamos un metro cúbico de agua y el desagüe eran dos metros cúbicos”, recordó. Frente a esa situación, la compañía evaluó si utilizaría únicamente una parte de las aguas residuales o si asumiría el tratamiento del conjunto de los vertimientos de la ciudad. “Decidimos tratar el desagüe completo de Arequipa”, afirmó.La ejecutiva precisó que Cerro Verde utiliza parte del agua residual tratada en La Enlozada para sus operaciones y que el volumen restante es devuelto al sistema, de acuerdo con los estándares de calidad y los límites máximos permisibles aplicables.“Nosotros lo que nos llevamos es el desagüe de Arequipa”, indicó, al explicar que el agua utilizada por la compañía proviene parcialmente de este proceso de recuperación y no del suministro de agua potable destinado a los hogares.Según las cifras expuestas, la planta trata aproximadamente el 95% de los desagües de Arequipa Metropolitana. Torreblanca agregó que el octavo convenio suscrito con Sedapar prolonga el compromiso de operación y mantenimiento de La Enlozada hasta 2060 o hasta el cierre de las operaciones de Cerro Verde.Seguridad hídricaPara Shianny Vásquez, la experiencia de Arequipa muestra la importancia de que las instituciones compartan una visión y articulen sus acciones para atender las necesidades de la cuenca. La especialista destacó que la escasez y la contaminación pueden abordarse mediante soluciones que integren infraestructura de almacenamiento, abastecimiento y tratamiento de aguas residuales.“Cuando nosotros pensamos en seguridad hídrica, no solamente o no es necesariamente suficiente pensar en los volúmenes que vayamos a tratar o a poder utilizar o asegurar”, señaló. A su juicio, también es necesario considerar la calidad del recurso, su disponibilidad a lo largo del tiempo y la capacidad de gestionar los problemas asociados con la escasez y la contaminación.Vásquez planteó que la planificación debe incorporar tanto las aguas superficiales como las subterráneas. En ese sentido, señaló que los acuíferos deben considerarse sistemas naturales de almacenamiento que forman parte de la dinámica hídrica de las cuencas.“Integrar ambos nos va a dar muchas luces, mucho conocimiento para poder desafiar principalmente los cambios climáticos que se vienen adelante”, sostuvo.La especialista advirtió que la disponibilidad y la demanda de agua pueden cambiar durante las próximas décadas por el crecimiento de la población, la evolución de las actividades económicas y la variabilidad climática. Por ello, consideró necesario realizar balances hídricos integrados, monitoreos y evaluaciones de distintos escenarios.También identificó tres dimensiones para asegurar la continuidad de los beneficios: la sostenibilidad técnica, que comprende la operación, el mantenimiento y la eficiencia del tratamiento; la sostenibilidad económica, vinculada con las inversiones y el financiamiento de largo plazo; y la sostenibilidad institucional, que requiere reglas claras y responsabilidades definidas entre las empresas, el Estado y la sociedad civil.“La confiabilidad técnica más la viabilidad económica sí va a generar una solidez institucional”, resumió.Gestión y decisionesJorge Tovar destacó la relación histórica de Arequipa con las aguas subterráneas y los manantiales, que han abastecido a la ciudad y a su campiña. Sin embargo, advirtió que el crecimiento urbano desordenado amenaza este entorno, mientras aumenta la demanda de agua para usos domésticos, agrícolas e industriales.El hidrogeólogo señaló que la distribución desigual de las precipitaciones en el país y los cambios en los patrones de lluvia plantean retos para la gestión del recurso. En su intervención, sostuvo que parte del problema radica en la capacidad de almacenar y aprovechar el agua que llega de forma concentrada durante determinados periodos.“No está faltando el agua, sino lo que está faltando es decisiones, capacidad de gestión, autoridad”, afirmó.Tovar consideró que las experiencias de la minería formal en el tratamiento y la reutilización del agua pueden aportar soluciones a otras actividades productivas. Asimismo, mencionó alternativas como el uso de agua de mar desalinizada, el aprovechamiento de aguas procedentes de labores mineras y la recuperación de recursos hídricos que pueden destinarse a diferentes usos, siempre que se evalúen sus condiciones.El especialista también subrayó la importancia de que la infraestructura continúe beneficiando a las poblaciones después del cierre de las operaciones mineras. En referencia a las represas construidas en Arequipa, señaló que estas pueden seguir aportando al abastecimiento agrícola y a las necesidades energéticas incluso cuando la mina deje de operar.“Lo que se tiene que dejar son obras, como lo que está dejando Cerro Verde”, manifestó.Beneficios y continuidadPor su parte, Jorge Zafra destacó que el Círculo Virtuoso del Agua permite relacionar los resultados del manejo hídrico con otros beneficios para la región, como la mejora ambiental, la actividad agrícola, la salud pública y las inversiones mineras.El especialista explicó que este tipo de iniciativas requiere sustentar las decisiones de inversión mediante un caso de negocio que permita identificar sus beneficios para la empresa y para los demás usuarios del recurso.“No es solamente un beneficio en términos del agua, sino de toda la inversión que está relacionada a ello”, señaló.Zafra consideró que este enfoque permite comprender el alcance de proyectos que, además de atender una necesidad hídrica, pueden contribuir a viabilizar inversiones productivas y generar empleo. También sostuvo que la experiencia de Cerro Verde ofrece una referencia para otras operaciones, aunque su aplicación requiere adaptaciones según las características geográficas y las necesidades de cada cuenca.“El reto es tener la capacidad de traducirla y trasladarla a otras unidades mineras”, afirmó.El hidrólogo añadió que mantener estos resultados exige fortalecer las capacidades de gestión y la gobernanza. En su opinión, los mecanismos institucionales deben asegurar la continuidad de los acuerdos pese a los cambios de autoridades y de las personas que participan en ellos.“Las personas cambian, pero las instituciones se deberían mantener en su gobernanza”, sostuvo.Zafra señaló que el diálogo entre el Estado, las autoridades locales y los demás actores debe mantener como objetivo la mejora de la calidad de vida de las comunidades. En esa línea, consideró que la sostenibilidad y la gobernanza serán fundamentales para mantener y mejorar las soluciones de gestión hídrica en el largo plazo.Nuevas inversionesDurante su exposición, Torreblanca también detalló los compromisos asumidos para ampliar la infraestructura de agua y saneamiento en Arequipa. El paquete supera los US$ 1,200 millones e incluye inversiones directas de la compañía y proyectos que se desarrollarían mediante el mecanismo de Obras por Impuestos.Del monto anunciado, US$ 363 millones corresponden a inversión directa para nuevos proyectos de infraestructura hídrica. A ello se suman hasta US$ 510 millones en obras de agua y saneamiento identificadas por Sedapar y hasta US$ 419 millones para un futuro sistema de tratamiento de aguas residuales, en caso de que el crecimiento de la ciudad haga necesaria una capacidad adicional.La ejecutiva precisó que las inversiones directas realizadas hasta ahora para desarrollar el Círculo Virtuoso del Agua no se financiaron mediante Obras por Impuestos.“Todo ha sido del bolsillo de Cerro Verde, o inversión directa”, señaló, al distinguir los recursos ya destinados a la iniciativa de los mecanismos previstos para los proyectos futuros.Torreblanca indicó que la recuperación del río Chili también está vinculada con la actividad agrícola de Arequipa. De acuerdo con las cifras presentadas en su exposición, las agroexportaciones se duplicaron entre 2016 y 2025 y los casos de enfermedades diarreicas y gastrointestinales disminuyeron en cerca de 16,000 durante ese periodo.No obstante, advirtió que aún existen tareas pendientes en el tratamiento de los vertimientos industriales que llegan a las plantas de aguas residuales, debido a que algunas actividades no realizan el pretratamiento correspondiente.“Hay una tarea pendiente para que todas las industrias y actividades hagan su pretratamiento y colaboremos a que el medioambiente y la planta de tratamiento también sean sostenibles”, culminó.