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EL NECESARIO CAMBIO DE RUMBO PARA REACTIVAR LA ECONOMÍA

Por: Rómulo Mucho, exviceministro de Minas y director del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú.


Se ha confirmado que en 2023, la caída de la economía será de -0.5%, la más baja en 25 años, debido a tres factores bien definidos: 1) la recesión económica a consecuencia de la inestabilidad política, institucional y social, eventos climatológicos que afectaron al inicio del año, pesimismo empresarial y la baja demanda interna, gente que no gasta y empresas que no venden, 2) la inseguridad ciudadana que está afectando a los emprendedores, al comercio minorista y la violencia en la minería informal e ilegal 3) la inflación, que si bien es cierto ha sido manejada de manera prudente por el BCRP, bajando de 8.5% a 4.5%, no ha sido estable por las causas anteriores. 

El preocupante debilitamiento estructural y progresivo de la economía peruana, se grafica en una caída estrepitosa del crecimiento potencial, que hace una década era 6% y hoy solo 2.3%, un nivel insuficiente como para atender las necesidades de las grandes mayorías; una caída de la inversión privada de 5.3% y de la inversión minera de 14.1%, y una contracción en la recaudación cercana al 13%. Es por ello, que dicen de nuestro país: “Perú otrora la economía de más rápido crecimiento en América Latina que ahora atraviesa una recesión”. 

Por su parte, la minería ha sacado la cara por la economía en 2023, su desempeño ha evitado que la caída del crecimiento económico no sea tan traumática, aun así, el gobierno no se la jugó por la actividad minera. 

Lo que está manteniendo la inversión en el sector son las compras o inversiones que hacen las empresas, especialmente grandes, para mantenimiento, reemplazo de equipos y obras adicionales con montos muy importantes por US$ 200, 300 y 400 millones anuales. 

En ese sentido, la inversión minera en 2023 debe alcanzar algo más de US$ 4,700 millones, un 14.1% menor que en 2022 cuando alcanzó una cifra de US$ 5,360 millones. Si la inversión es menor, no hay generación de nuevos puestos de trabajo; si no hay empleo, aumenta la pobreza, así de simple. 

¿Qué hacer para recuperar la economía? El gobierno tiene que enfocarse en reactivar las actividades que mueven la aguja del crecimiento. ¿Y qué actividades mueven la aguja? Especialmente la inversión privada, dentro de ella la minería. Tenemos un interesante portafolio de proyectos, para este año, estimamos que San Gabriel, Yumpag, Corani, Integración Coroccohuayco, Reposición Antamina, Las Bambas-Chalcobamba y Tía María -por la que sigo apostando-, podrían empezar su construcción, con ello, se recuperaría la inversión minera a niveles de 2022.

Para este 2024, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha proyectado un crecimiento económico de un 3%, basándose en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2024-2027 de septiembre 2023. Por su parte, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) en su reciente reporte de inflación de diciembre predice también un crecimiento del PBI de 3%. 

Como sabemos, los argumentos que se expresan en el MMM son la base para formular el presupuesto fiscal de cada año. Ahora si comparamos estas proyecciones con las de otras instituciones, vemos que las cifras del MEF son muy optimistas e infladas, por eso sostenemos que este ministerio vive de espaldas a la realidad dentro de un gobierno que también ha perdido la credibilidad. 

Otras organizaciones como el BBVA Research pronostican que el crecimiento del PBI para este año sería de solo 2%. El Fondo Monetario Internacional, proyecta una expansión de 2.7%, el Banco Mundial estima un 2.3% y la OCDE también un 2.3%. Recientemente la Cepal proyectó un aumento del PBI de 2.4%. Como se puede ver, las estimaciones se encuentran muy por debajo de las cifras del MEF y el BCRP. 

Por otro lado, el escenario internacional tampoco se presenta favorable para alcanzar el 3% de crecimiento estimado por el MEF. Los últimos reportes de los organismos globales más importantes vaticinan que la desaceleración de la economía global continuará en el 2024. 

A esto se suma, que el Ejecutivo incrementará en un 12% el presupuesto de este año a una cifra de S/ 240,805 millones. Como hemos mencionado, la economía peruana termina el 2023 en una profunda recesión, con caída en las inversiones, contracción en la recaudación e incremento de la pobreza. Esta recesión puede extenderse hasta el 2024 de presentarse un Niño fuerte y el gobierno no cambia de timón. 

Sin embargo, el presupuesto público aprobado para el 2024 no sirve como una respuesta a la crisis económica que vivimos. Todo indica que este fue preparado y diseñado por burócratas que no sienten la crisis y no viven la realidad del país. No solo no hay medidas ni estrategias para salir de la recesión, sino que además no muestra ninguna voluntad de cambio, entonces surge la pregunta, ¿si la economía no crece, estamos en recesión, hay menos recaudación y le vas a dar más recursos al Estado? ¿A un Estado incapaz que gasta mal y que permite que un 15% del presupuesto se vaya a la corrupción? Si no se hace un cambio estructural y radical para ordenar el Estado y hacer las reformas que a gritos necesita nuestro país, la recesión continuará este año.  

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