Frente al avance de la informalidad y sus impactos ambientales, la minería formal enfrenta el reto de educar a la población, fortalecer el diálogo con las comunidades y avanzar en permisos que permitan una exploración responsable, afirmó el presidente del XV Congreso Internacional de Prospectores y Exploradores (proEXPLO 2026), Adán Pino.“Los recursos naturales del Perú se van a explotar. La pregunta es si lo hacemos de manera formal, respetando el medio ambiente y la legislación, o de manera informal. Como industria, tenemos el reto de educar a la población y generar confianza”, comentó en una entrevista con el diario El Comercio.De otro lado, sostuvo que para el desarrollo de la exploración minera en el Perú, el relacionamiento con las comunidades y la agilidad en los permisos son los desafíos principales. “Hoy ya no existe una negación ideológica contra la minería. Las comunidades campesinas se han abierto a dialogar; todo es un tema de negociación y confianza”, remarcó.En ese sentido, resaltó la importancia de construir relaciones de largo plazo con las comunidades locales, basadas en el diálogo temprano, la transparencia y el respeto al entorno social y ambiental. “Las comunidades entienden que los recursos naturales van a ser explotados, y lo que buscan es participar de manera justa y asegurarse de que la actividad se realice de forma responsable”, indicó.En otro momento, destacó que la inversión en exploración minera en el Perú muestra una clara tendencia al alza y se incrementaría aún más en 2026, impulsada por los precios récord de los metales y el renovado interés de las compañías mineras júnior y sénior en el país. Precisó que entre enero y septiembre de 2025 la inversión en exploración alcanzó aproximadamente US$ 455 millones, lo que representa un incremento de 34% respecto al mismo periodo de 2024. “Toda esta inversión está enfocada principalmente en cobre y oro, los dos metales cuyas cotizaciones han crecido más”, señaló.Finalmente, afirmó que, a diferencia de años anteriores, el interés del mercado global se ha desplazado del litio hacia el cobre, debido a su rol clave en la transición energética.