El 28 de enero se celebró el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, como una forma de recordar y reflexionar respecto a la trascendencia del cuidado del planeta, para que las futuras generaciones puedan disfrutar de la naturaleza y sus recursos en un ambiente equilibrado.En ese contexto, si bien la actividad minera genera entre 4% y 7% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) globales, aporta de diferentes maneras para la reducción de CO2 y tiene una gran incidencia en la solución al cambio climático, dado que proporciona los insumos fundamentales para la transición hacia las energías renovables.En ese marco, por ejemplo, Compañía Minera Antamina ha impulsado la creación del Bosque de Huarmey, que contribuye con la captura de aproximadamente 200 toneladas de dióxido de carbono al año y Southern Perú ha transformado un antiguo depósito de relaves en el humedal más grande de la costa peruana con 1,600 hectáreas, donde alberga más de 150 especies de aves. A ello se suma, que las empresas de la gran y mediana minería en su mayoría en el Perú, de manera certificada, utilizan energía de fuentes renovables, como la hidroeléctrica y avanza en el abastecimiento solar y eólico, para disminuir progresivamente su huella ambiental.En forma paralela, la construcción de parque eólicos, sistemas de generación solar y la electromovilidad, entre otros, son intensivos en consumo de algunos metales, por ello constituye un reto para la minería no solo incrementar la producción con el fin de atender la creciente demanda futura, sino hacerlo con menor consumo de fuentes generadoras del CO2. En ese sentido, las compañías también cuentan con planes, plazos y acciones para la reducción de GEI hacia 2030 y 2050, con el fin de minimizar su impacto, lo que ratifica su compromiso con el desarrollo integral y sostenible de su entorno, el país y el mundo.El Director