Por: Jose Carlos De Piérola, socio fundador de Resiliencia y Territorio, presidente del Comité de Minería y Sostenibilidad en la Cámara Perú-UK y profesor en Centrum Católica.El 2025 terminó con resultados positivos para el sector minero en Perú con una inversión de US$ 6,225 millones, por desembolsos destacados de Antamina (US$ 696 millones), Southern Perú (US$ 593 millones) y Las Bambas (US$ 571 millones), de acuerdo con los informes del BCRP. Solo entre enero y mayo de 2026 la inversión minera en el país sumó US$ 2,633.6 millones, un crecimiento de 43.6% frente al mismo periodo de 2025 (US$ 1,833.5 millones), según el Minem.A su vez, el BCRP reportó que la inversión privada creció 13.2% en el primer trimestre de 2026, apuntalada por un incremento histórico de 41.2% en el sector minero –el nivel más alto registrado para el sector desde 2011 (excluyendo el rebote de 2021)–. Y podemos ver que se espera un crecimiento del 11% de la inversión minera durante el 2026. Todo parece ser buenas noticias para el sector, y para el país.Sin embargo, es necesario ser conscientes de la amenaza que significará el Fenómeno de El Niño para nuestra economía, pues tendrá un nivel de gravedad severo[1] y va a tener un impacto en las áreas geográficas más vulnerables de nuestro país, en donde muchas veces el sector minero es el más visible.De acuerdo al Senamhi e Indeci, este año se espera que este fenómeno tenga particular impacto en la costa norte y centro (Piura, Tumbes, Lambayeque y La Libertad), donde hay más de 1.5 millones de personas en riesgo alto y muy alto e infraestructura clave para la conectividad por interrupciones en la carretera Panamericana Norte y colapso de puentes estructurales, y donde se encuentra, por ejemplo, el futuro corredor económico del norte que podría ser impulsado por la generación de inversión minera.Este contexto puede ser una oportunidad para el sector minero de ser parte de la solución de manera explícita, sea mediante la prevención, dando soporte a la coordinación interinstitucional / multisectorial o la mitigación de los impactos en las áreas de alta vulnerabilidad climática. Para ambas tareas la labor de coordinación interna es fundamental, las diferentes áreas de la compañía deben tener claro que, siendo el objetivo de la empresa producir más y mejor (con mejores costos de producción, por ejemplo), la continuidad de la operación depende de lograr un enfoque de valor compartido con el espacio donde se encuentra. Va a depender de la estrategia de negocio que cada empresa desarrolle en su espacio geográfico.Existe una brecha en infraestructura de largo plazo (2019-2028) identificada por un estudio del BID[2] de US$ 159 mil millones, y un estudio de 2026 de EY[3] (con otra metodología) presenta US$ 110 mil millones como brecha actualizada. Además, ya se cuenta con diagnósticos que permiten priorizar la implementación del cierre de estas brechas, más allá del escaso avance a la fecha.La tarea sería identificar en estos diagnósticos las oportunidades para cerrar brechas en las áreas donde las empresas mineras tienen operatividad, impacto e influencia, y a partir de una evaluación de costo-beneficio generar un plan complementario de soporte preventivo a desastres ambientales, por ejemplo. Esta tarea corresponde al encargado de la sostenibilidad, pues es justamente esta integración estratégica desde adentro hacia afuera lo que le corresponde a quien debe ayudar a que la operación logre continuidad en el tiempo.Hace un tiempo estuve en una discusión muy interesante en un foro con colegas de muchas partes del mundo donde nos preguntábamos: Where should the Chief Sustainability Officer sit? (¿Dónde debería sentarse el Responsable de la sostenibilidad de la compañía?) y veo definitivamente que su rol es lograr la continuidad de la producción de la empresa a partir de un enfoque estratégico e integrador.Los profesionales a cargo de la sostenibilidad no solo deben integrar los indicadores de sostenibilidad de la compañía y los indicadores financieros, esa es una tarea necesaria. El análisis de doble materialidad ayuda a entender los impactos y la interdependencia con el entorno en términos ambientales, sociales y financieros hacia la empresa misma y su entendimiento se ha convertido en una necesidad para la continuidad del negocio, sin embargo, es necesario actuar. Y actuar es justamente lograr influir, a partir de KPI concretos, en todos los líderes de la compañía para construir el objetivo común de ser un aliado estratégico para el área donde se desarrolla el proyecto.Igualmente, convertir en oportunidad de desarrollo a partir de un shock público-privado de oferta, la prevención/mitigación de los efectos del Fenómeno de El Niño este año. Este debe ser un punto de partida de la coordinación de inversión público-privada para contribuir en la lucha contra con el cambio climático a través de una acción estratégica, a lo cual se sumará el friaje que seguramente será más crudo que el último, que reportó al menos 15 muertes y pérdidas económicas superiores a S/ 300 millones (~US$ 80 millones) para el conjunto de eventos climáticos extremos del año, según Senamhi e Indeci[4].Este no es un ejercicio teórico. Existe un precedente propio del sector que demuestra que el modelo funciona: tras el Niño Costero de 2017, Antamina canalizó el mecanismo de Obras por Impuestos (OxI) a través de un Comité OxI propio –articulado entre las gerencias de Gestión Social, Desarrollo Sostenible, Relaciones Gubernamentales, Legal y Finanzas, con seguimiento de Presidencia– para ejecutar obras de reconstrucción y cierre de brechas (agua y saneamiento, defensas ribereñas, encauzamiento de ríos, colegios y centros de salud) en tres regiones, seis provincias y 20 distritos, beneficiando a 341,912 habitantes[5]. Es la evidencia de que la coordinación interna que propongo en este texto no es aspiracional: ya se ha ejecutado, con resultados medibles, en el propio sector minero peruano.Hoy la ventana es aún más favorable: solo en el primer semestre de 2026 se adjudicaron S/ 5,872 millones en intervenciones OxI a nivel nacional, superando en seis meses el récord de todo 2025, impulsadas explícitamente por ProInversión como herramienta para acelerar infraestructura de prevención frente al Fenómeno El Niño[6].Ahí está la oportunidad de trabajo concreta: replicar y escalar el modelo Antamina –un Comité OxI interno, con evaluación costo-beneficio y priorización sobre las brechas ya diagnosticadas por el BID y EY-Parthenon– en las empresas mineras con operaciones en las zonas de mayor riesgo por El Niño y friaje. Quien lidere hoy esa integración estratégica desde la función de sostenibilidad no solo protege la continuidad operativa de su compañía; se posiciona como el aliado que el Estado y la región necesitan para cerrar, de una vez, la brecha que lleva más de una década sin cerrarse.[1] Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño. Informes Técnicos Oficiales de la Alerta del Fenómeno El Niño.National Oceanic and Atmospheric Administration. Climate Prediction Center: ENSO Diagnostic Discussion.[2] Banco Interamericano de Desarrollo. (2020). Brecha de Infraestructura en el Perú.[3] EY-Parthenon y CIUP. (2026). Barómetro de la Infraestructura del Perú. Lima: EY Perú.[4] Senamhi e Indeci, recogido en "El impacto del clima en Perú: lluvias, sequías y eventos extremos del 2025", Infobae (03/01/2026): 15 fallecidos por heladas en Puno y Arequipa, y pérdidas agregadas por eventos climáticos extremos en 2025 superiores a S/300 millones.[5] Compañía Minera Antamina / Confiep. II Foro de Reconstrucción "Niño Costero-Perú 2017": Obras por Impuestos para la Reconstrucción.[6] ProInversión, declaraciones de Luis Del Carpio recogidas en "ProInversión plantea Obras por Impuestos para infraestructura frente a Fenómeno de El Niño", Gestión (09/07/2026).